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Toques calientes y mas en el tren - Parte 2
Fecha: 14/05/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Nicole Hot, Fuente: TodoRelatos
... sentada unas filas más atrás, sus ojos fríos escaneando la escena con desprecio, hasta que las palabras cortaron el aire como un cuchillo — "Qué zorra" — el insulto flotó entre el ruido del tren, claro y afilado, Helena lo escuchó, y por un instante, todo en ella quiso detenerse, su cuerpo se tensó, sus párpados se abrieron de golpe, la vergüenza quemándole la piel como fuego, intentó separarse, sus manos empujando contra los muslos de Martín en señal de protesta, pero él no lo permitió. — "No" — la palabra fue una orden, un latigazo en el aire, su mano en su nuca se endureció, empujándola de nuevo hacia abajo con determinación — "Termina lo que empezaste" — no había espacio para discusión en su voz, solo dominio, y Helena, con un gemido ahogado, volvió a su tarea, sus labios sellándose alrededor de él otra vez, más rápido ahora, más desesperada, como si pudiera borrar el insulto, la mirada de esa mujer, con cada movimiento de su boca, Martín no la dejó escapar, sus dedos jugueteaban con su oreja, su pulgar acariciando su línea de la mandíbula mientras ella trabajaba, cada caricia una recompensa, un recordatorio de que esto era entre ellos, y nadie más. — "Eres tan buena en esto…" — murmuró él, su respiración entrecortada, su estómago tensándose bajo su camisa, Helena podía sentir que estaba cerca, la manera en que su cuerpo se preparaba, la forma en que sus músculos temblaban levemente bajo su piel, sus propias caderas se movieron sin pensar, frotándose contra el ...
... borde del asiento en busca de alivio, el placer de Martín era contagioso, y aunque una parte de ella se rebelaba contra esto, contra la sumisión, contra el lugar en el que estaba, otra parte, más profunda, más oscura, se deleitaba en ello, en ser usada, en ser buena para él. Entonces llegó, un gruñido gutural escapó de los labios de Martín, sus dedos se cerraron en su cabello con fuerza, manteniéndola en su lugar mientras su cuerpo se arqueaba, su semilla llenando su boca en pulsos calientes y espesos, Helena no tuvo tiempo de prepararse, no tuvo opción más que tragar, una y otra vez, el sabor salado y amargo inundando sus sentidos, sus propias lágrimas de excitación y vergüenza brillando en los ojos, pero no se detuvo, no hasta que él lo permitió, no hasta que su mano finalmente se relajó en su nuca, acariciándola con aprobación. — "Buen trabajo, nena" — sus palabras eran suaves ahora, casi tiernas, como si supiera exactamente lo que había pasado por su mente, lo que había sentido, Helena se separó de él con un jadeo, su labio inferior temblaba, su rostro estaba enrojecido, su falda arrugada, su cuerpo entero vibrando con la intensidad de lo que acababa de pasar, Martín se acomodó en el asiento, satisfecho, su mirada recorriéndola de arriba abajo — "Nadie más importa… solo nosotros" — dijo, como si pudiera leer sus pensamientos, y Helena, sin saber por qué, asintió, porque en ese momento, en ese vagón, era la única verdad que conocía. El tren siguió su camino, pero algo ...