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Las fantasías de Eva, bukake en el campo
Fecha: 15/05/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: icharlines, Fuente: TodoRelatos
LAS FANTASÍAS DE EVA BUKAKE EN EL CAMPO CHARLINES Poco a poco el invierno había pasado y la primavera ya llevaba unos meses entre nosotros. Eva y Pablo se habían ido conociendo mejor y Eva ya le había confesado sus fantasías más íntimas y más oscuras. Ahora la forma de realizarlas había cambiado, Pablo ya no le avisaba de cuándo, cómo y dónde serían, ahora todo era sorpresa. Eva agradecía esto, pues así su morbo era mayor, si esto podía ser posible. Su trabajo le permitía poder trabajar desde casa en varias ocasiones, por lo que su disponibilidad era casi completa. Pablo conocía perfectamente cuando Eva trabajaba y cuando no, por lo que podía preparar los eventos a su manera. Eva trabajaba desde su ordenador en la habitación que había habilitado para ello. El teléfono sonó insistente y no tuvo más remedio que levantarse e ir a contestar. • Buenos días, dígame • Eva, esta tarde pasaré por ti sobre las nueve, ya sabes sin ropa interior, te esperaré en el portal. El cuerpo de Eva reaccionó como siempre, su coño se encharcó y sus pezones se pusieron duros, muy duros, marcando sus pezones sobre la tela de su camiseta. Ya no podía trabajar, ya no se concentraba, solo podía pensar en qué sorpresa le depararía Pablo esta vez. Se duchó y se rasuró como hacía siempre que tenía este tipo de llamadas. Al rasurarse, su sexo se excitó y no pudo más que acariciarse hasta caer de rodillas sobre el plato de la ducha. Jadeando salió de la ducha, las piernas le ...
... temblaban y su corazón latía a mil. Justo le había dado tiempo para vestirse, cuando. Su teléfono sonó. • Eva, te espero en el portal. El corazón de Eva se revolucionó, la adrenalina se disparó y su coño, se encharcó. Ese día se había vestido con una camiseta de manga corta blanca, que marcaba perfectamente la forma de sus pechos y ahora también sus erectos pezones, una minifalda muy mini, tapaba justamente su culo. Cuando llegó al portal, Pablo la esperaba, la paró y le puso una cinta negra alrededor de los ojos. Ahora Eva no veía nada, pero si podía sentir como una gota bajaba entre sus muslos. • ¿Qué es esto? ¿dónde me llevas? • Tranquila, no seas ansiosa. Pablo le ayudó a entrar en el automóvil y sentándose en el puesto del conductor, arrancó el mismo. Condujo hasta el descampado donde habían estado la primera noche. Hoy el lugar no estaba solitario, había tres automóviles aparcados. Pablo paró el auto, se bajó y acercándose a la puerta de Eva la ayudó a bajar. La llevó hasta el centro del descampado y allí la dejó con los ojos tapados. Eva podía sentir la ligera brisa que se enredaba en sus piernas y le hacía excitarse. Escuchaba ligeros crujidos de las ramas secas y su cuerpo empezó a ponerse alerta. Notaba gente acercarse a ella, pero no sabía cuántos. Una mano se apoyó en su hombro y Eva entendió, se puso de rodillas. • Abre la boca cerda que te la vamos a llenar. Como un autómata, Eva abrió su boca y su coño, pues también separó sus piernas. Una polla ...