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Juan: mis nueve primeras veces 15 (FINAL)
Fecha: 17/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Jane Cassey Mourin, Fuente: TodoRelatos
... el hecho de que me duela tanto saber que yo no fui esa mujer, sentir un deseo tan grande por volver a estar contigo, pero no lograr superar el hecho de que cada vez que pienso en ti de esa manera vuelva a dolerme el estómago al saber que me viste la cara, al sentirme una vez más humillada y manipulada y… - Nunca fue mi intención lastimarte, solo lo hice porque… en realidad ni siquiera sé porque lo hice, solo quería tener sexo, no quería ser el único idiota en la universidad que no había hecho el amor con una mujer y, cuando encontré la forma de hacerlo, no me pude detener, no lo pude controlar; pero en verdad lamenté haberte lastimado, no fue mi intención, nunca quise herir a nadie y… bueno, no tenía idea de cómo te sentías ni de lo sola que estabas - dije, sintiendo cómo algunas lágrimas se derramaban por mis mejillas, viendo a mi madre, sin lograr que su mirada triste se desvaneciera. Ella acarició el costado de mi rostro. - Sé que no lo hiciste a propósito, porque no eres un mal hijo ni tampoco… - un momento, pensé mientras mamá seguía hablando, ¿Acaso escuché bien a mamá? ¿De verdad se había planteado el tener sexo de nuevo con su hijo? ¿De verdad deseaba tanto que estuviéramos íntimamente juntos una vez más? - por eso no puedo enojarme del todo contigo, porque no eres un monstruo, pero no tengo idea de cómo podamos arreglar esto y, siendo muy honesta, a estas alturas ni siquiera creo que sea posible recuperar la relación que teníamos antes de que todo esto pasara ...
... - aseguró al final de su discurso, mirándome a los ojos, sin que yo pudiera sacarme de la cabeza la idea de estar de nuevo con ella, de hacerle una vez más el amor, pensando que tal vez eso necesitaríamos para recuperar las cosas, para superar las pendejadas que hice, pues tal vez al hacerlo ella podría sentirse de nuevo viva, de nuevo cerca de papá, una vez más, cerca de su hijo. Mamá me acarició la mejilla sin decir nada más, como dando por terminada aquella plática, antes de que se levantara y llevara los trastes al lavadero, quedándose ahí, con los brazos recargados en la orilla de aquel mueble, mostrándose frustrada al no encontrar una solución, al no tener idea de cómo podríamos superar el daño que le provoqué a nuestra relación. Fue en aquel instante cuando me levanté y caminé hacia ella, dudando, sintiendo un profundo miedo de que me rechazara, de que me calificara de pervertido y me echara de la cocina o quizás incluso de su casa y de su vida, pero no tenía opción, tenía que jugármelo todo porque necesitaba que las cosas se arreglaran entre los dos, que todo volviera a ser como antes, o al menos que pudiéramos estar en la misma habitación sin sentirnos tan incómodos y, principalmente, porque quería que mamá estuviera bien, porque una mujer tan fuerte como ella merecía ser feliz y no sufrir por las estupideces de su hijo. Lo primero que hice fue poner mis manos en su cintura, algo a lo que mamá respondió enderezando su cuerpo, sin decir palabra alguna, solo ...