1. Juan: mis nueve primeras veces 15 (FINAL)


    Fecha: 17/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Jane Cassey Mourin, Fuente: TodoRelatos

    ... coño de mi hermana.
    
    Ella sonrió cuando sintió cómo me retorcía debajo de su cuerpo en mis intentos por hacer que mi pene entrara en su vagina, antes de que se detuviera, de que tomara mi sexo con su mano y se levantara un poco, tan solo lo suficiente como para permitir que mi miembro entrara en ella, haciéndome sonreír al sentir de nuevo su calor, al experimentar una vez más la humedad de su concha empapando mi verga y la forma como su vientre me daba la bienvenida con esa apretada caricia que me brindó, que me hizo cerrar los ojos y me robó un gemido, incitándome a apretar los senos de Meli, a disfrutar de la imagen de su cuerpo bailando sobre el mío, motivándome incluso a abandonar sus tetas, a tomarla de las mano y contemplar la perfecta escena que me obsequiaba el cuerpo de aquella mujer que cerraba los ojos y echaba un poco atrás la cabeza, disfrutando de lo que hacíamos, de lo que ella me enseñó a hacer, obligándome a pensar en el hecho de que fue ella con quien todo inició, una idea que me hizo sentir un amor muy hermoso por mi hermana, que me hizo erizar la piel, sentir ese cosquilleo en la panza que luego se esparció por todo el cuerpo, una sensación hermosa que me hizo sonreír, que cuando mi hermana me miró la hizo verme de esa forma maternal como tantas veces me había visto, antes de que dejara que sus senos se aplastaran una vez más contra mi pecho para poder besarme, sintiendo una energía maravillosa cuando me abracé a su cuerpo, cuando rodeé su cintura ...
    ... mientras nos comíamos la boca, disfrutando del contacto de nuestras lenguas, de la forma como nuestros labios se acariciaban y la manera como nuestros cuerpos desnudos se pegaban el uno al otro.
    
    Fue mágico estar así con Meli, porque más allá de lo físico, había un amor inmenso entre los dos, uno que esa mañana expresamos con la forma como nuestros cuerpos desnudos aprendieron a moverse juntos, con esa manera de bailar en sintonía, de acompasar mis embestidas con sus movimientos de cadera, haciendo el amor con mucha pasión, pero sin alocarnos mucho, disfrutando de cada segundo en el que estuvimos juntos, desnudos, gimiendo extasiados por lo bien que se sentía conectarnos de esa manera tan íntima.
    
    Cuando Meli se enderezó de nuevo, compartimos una risilla nerviosa que se entremezcló con sus gemidos, antes de que la viera cerrando los ojos, de que llevara una vez más mis manos a sus senos para acariciarlos, para disfrutar de su suavidad y de la forma como sus pezones se erectaban con el más mínimo de los toques, alargando aquel momento tanto como pudimos, hasta que ninguno de los dos lo soportó más, hasta que noté cómo sus caderas se movían con más vigor y decidí corresponder el ritmo de mis embestidas para complacerla, sintiendo el delicioso abrazo de la humedad de su vagina mientras mi pene entraba y salía de ella, una y otra vez, cada vez con movimientos más intensos hasta que lo inevitable pasó y me vine dentro de ella, en medio de aquel orgasmo que sacudió su cuerpo, que la ...
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