-
Sentí esa cosa larga gruesa dura, y caliente, penetrándome sabrosamente por el culo.
Fecha: 19/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30
Recientemente compré un apartamento, y contraté a una persona para que le diera una mano de pintura, mientras que yo realizaba otras gestiones, cuando regresé el trabajo se encontraba bastante adelantado. Por lo que me cambié de ropa, poniéndome unos pantalones que realmente me quedaban algo cortos, ya que sin proponérmelo mostraban gran parte de mis nalgas, pero sin darle mucha importancia a eso, y me puse a limpiar, pero sería por la falta de costumbre, que sentí un ligero dolor en la espalda, a tal grado que me paralizó por unos instantes. El tipo que había contratado para que lo pintara, se dio cuenta de ello, y me recomendó que me recostase en el piso hasta que el dolor fuera desapareciendo, mientras él terminaba de arreglar todo, a la hora de irle a pagar, me di cuenta, por el reflejo del espejo de la manera que él miraba mis nalgas. Al principio no le di importancia, pero su manera de ver mi culo me hizo pensar que quizás fuera por el pequeño pantalón corto que yo usaba en esos momentos, o por el deseo de comerse mi culo, por lo que de inmediato se me ocurrió hacer un experimento a ver si me lo podía llevar a mi cama. Inmediatamente después de pagarle, me volví a quejar de un falso dolor de espalda en esos momentos, hasta le pedí lastimosamente, que me ayudase a caminar, hasta mi cama, sentí sus gruesas manos que me rodeaban por la cintura, y buscando apoyo en su cuerpo me ayudó a llegar hasta mi cama. Su olor a hombre sudado después de haber estado trabajando casi ...
... todo el día, me embriagó por unos instantes y me motivó a seguir adelante con mi plan, antes de marcharse, me preguntó si podía hacer algo por mí. De inmediato le pregunté sí sabía dar masajes, a lo que de manera honrada me respondió que no, yo como quien busca alivio a su dolor, le dije. “Realmente no es nada difícil, solamente debes seguir mis instrucciones y te aseguro que te lo agradeceré de corazón, es que este dolor es a consecuencia de una vieja lesión que recibí hace años.” Tras decirle eso, él accedió a ayudarme para que se me calmase el dolor, lo primero que hice mientras le daba la espalda, y constantemente me quejaba por el supuesto dolor, fue quitarme toda la ropa, luego tomé una muy pequeña toalla, y me la coloqué alrededor de mi cintura. Tras lo cual me acosté boca abajo en mi cama, le indiqué que en mi gaveta de noche había un frasco con un aceite, que según era lo mejor para ese tipo de masajes, a todas estas podía ver en el espejo de mi habitación la cara que él ponía, y como se relamía sus labios a medida que no quitaba su vista de mis nalgas, al mismo tiempo que yo le hablaba. Él tomó asiento a mi lado, y tras embadurnarse las manos con el aceite, comenzó a aplicarlo en la parte baja de mi espalda, al principio de manera bastante tímida, pude sentir sus gruesas manos, pero poco a poco como que fue tomando mayor confianza. Seguimos charlando, y de cuando en cuando yo tocaba el tema del sexo, lo que en él era evidente que le causaba cierto efecto, lo sé, por la ...