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Fany, la cornuda, capítulo 5. Segunda saga
Fecha: 19/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Homelander, Fuente: TodoRelatos
Fany escuchaba pasos acercándose y enseguida corría lejos de la puerta, se sentaba en el sillón y Mario, usando solo los boxers, abría la puerta de golpe y cerraba rápidamente cuando Fany apenas ponía sus flacas nalgas en el mueble, él no lo notó o no le importó. —¿Todo bien? —decía Fany fingiendo hacerse idiota con el celular. —Sí, necesito papel higiénico, le dejé un desastre en la cara a tu amiguita —respondía Mario con sorna y Fany reía un poco solo por compromiso. —Oye ¿a qué hora tienes que irte? —le pregunto su chica acercándose lentamente a él. —En una media hora —dijo él rápidamente entrando al baño. —Oh —expresó decepcionada. —No te preocupes, también te daré a ti tu dosis, ¿ok? —le dijo él saliendo del baño con algo de papel en mano, besándola en los labios con lujuria, ella le sonrió. —Tómale fotos con tu lefa en la cara, quiero ver su cara de mensa así —le dijo Fany sonriendo lujuriosamente, antes de que él entrara ahí de nuevo sin responder nada. Fany esperó en la sala de su casa por otros eternos 10 minutos, dando vueltas de aquí a allá y pensando molesta en si Mario se estaba follando de nuevo a Eliza ahí dentro “mal gastando” la media hora que le quedaba. Ya llevaba 2 rounds con su amiga y ella seguía esperando, no se decidía si eso era jodidamente retorcido o patético. Él había dicho que se iría en apenas media hora y no había pasado tiempo con ella esa tarde, no se acostumbraba a qué Eliza fuera ahí. Ella aceptó que serían 2 ...
... veces por semana, habían pasado ya 3 semanas y Eliza no había desaprovechado ni un solo de sus “turnos” por semana. Al menos la muy puta ya había quemado sus 2 veces de esa semana y apenas era martes, su hombre le pertenecía al 100% el resto de la semana, sonreía al pensar en eso. Pero enseguida miraba la puerta molesta, se acercó dispuesta a poner la oreja de nuevo ahí, pero se abrió la puerta casi golpeándole la cara. —¿Ibas abrir? —preguntó Eliza con una sonrisa extraña, entre curiosidad y terror. —No, solo… No sé, es que ya tienes que irte —le dijo firmemente, Eliza sonrió con malicia. —Ya te dejo a tu hombre, no te preocupes. Dijo la aperlada más guapa, le dio un beso profundo a Mario frente a ella a propósito, como todas las demás veces antes de irse en esas semanas. De ella se despidió de beso en la mejilla y Eliza misma salió de la casa sin que Fany la llevara, se había puesto muy cómoda muy pronto con esa dinámica, como si fuera su propia casa. Perra. —¿Cuántas veces te la follaste hoy? —le decía Fany a Mario abrazándolo por el cuello y besándole profundamente. —Una —dijo él rápidamente. —No es cierto —le recriminó ella sonriendo torpemente. —Dime tú entonces, no creas que no me doy cuenta de que te la pasas escuchando en la puerta… Cochina —dijo él sonriendo, ella se sonrojó. —¡N-no es cierto! —dijo casi molesta. —Jajajaja. —¿Ella se ha dado cuenta? —preguntó avergonzada. —No sé —respondió con desinterés y absoluta honestidad, ...