1. Tres por tres, más uno


    Fecha: 21/05/2026, Categorías: Bisexuales Infidelidad Intercambios Autor: Mar1803, Fuente: SexoSinTabues30

    ... yo le aminoraría el dolor inicial mamándole las chichotas que tanto me gustan.
    
    Al salir del baño, nos secamos mutuamente y nos dimos lengua en un riquísimo 69. “¡Cómo te extrañé, mi nenita puta! Le decía y ella sacaba más flujo. “Yo también, mi amorcito, y a las vergotas que te metiste cada noche”, me contestaba, pero seguíamos en los mimos linguales soltando jugos al por mayor. Cuando terminamos, ambas nos dimos un beso para compartir nuestras excreciones. Nuestros labios y clítoris estaban hinchados de tanto que nos chupamos. Ello era más notorio en Dalita pues se depila.
    
    Nos vestimos con falda rabona y sin sostén para ir al mercado. Decidimos comprar barbacoa, consomé y cecina. Desde lejos le mostré a Dagoberto, el jovencito que me tiré.
    
    –¡No presumas de pinche asaltacunas! Ese rorro tiene más de 20 años, ya tiene pelos por todas partes –dijo.
    
    –Pues él me dijo que apenas iba a cumplir los 18, aunque su verga era del tamaño de la de mi marido y tan gruesa como la del tuyo –le dije y tuve que darle un codazo para que dejara de verlo.
    
    Como de costumbre, cuando vamos vestidas de putitas, nos llueven los piropos y algunos nos invitan “a ver cómo está la luna”. “¿Cuál Luna? ¡Ahora no hay luna!”, le dijo Dalita a un tipo. “Pos cuál ha de ser, nena, la del espejo en el hotel”, le contestó el tipo y yo me reí. “¿Tú sí te animas, mi reina?”, me dijo, “¿Creen que no me alcanza la lana?”, “¡Vete a coger a tu abuela, no somos putas!”, le gritó Dalita y todos voltearon ...
    ... a vernos y algunos se carcajearon.
    
    Cuando regresábamos a casa, le hice notar a Dalita cómo habíamos decidido vestirnos, por eso la confusión del sujeto. Aunque, pensándolo bien, sí somos muy putas…
    
    –¿Con qué prefieren empezar: con ubre o con la comida? –pregunté, pero fue ocioso: se llevaron a Dalita a la recámara.
    
    Ganó la ubre, luego siguió lo demás, incluido el sándwich. Lo bueno fue que yo me la había fornicado antes.
    
    –Nuestras viejas ya estaban esperándonos, no traían brasier ni calzones –dijo uno de ellos después de quitarle la blusa y la falda a mi novia.
    
    Lo que trajimos para la comida fue para la cena. A la que se comieron los calenturientos fue a Dalita. Yo me senté cómodamente a verlos y grabé video con una mano y me pajeaba con la otra. Les mandé el video a mis amantes “Para que me acompañen con mis pajas. Me dejaron de mirona”. Más tarde recibí dos videos de sus masturbaciones: “Para las chiches de tu novia”, decía el de Bernabé; “Ya llevo tres deslechadas como ésta”. Más tarde, todos seguimos encuerados y, cuando calentábamos la cena, le enseñé los tres videos a Dalita.
    
    –¡Qué cabrona eres! –me espetó.
    
    –¿Qué te hizo mi hermosa nalgona, chichoncita? –preguntó mi marido.
    
    –“Nos hizo”, la puta grabó un buen de la bienvenida que me dieron –me acusó, pero nada dijo de los otros dos videos que recibí.
    
    –Pásalo Mar –exigieron, y yo se los mandé a los tres, para su uso posterior…
    
    –¡Hey, pásamelo completo! –reclamó Dalita.
    
    Obviamente pidiendo ...
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