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Rapado y duro (II)
Fecha: 22/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Luna DeVine, Fuente: TodoRelatos
La última ronda de chupitos en la discoteca me hizo volar. Baile como una perra en celo junto a un muro, acompañada de mis chicas; Lara y Lily. No dejaba de pensar en esos dedos dentro de mi, en sus labios carnosos junto a los míos. Él me miraba fijamente desde una esquina, de pie, con los brazos cruzados y la mirada dura. Estaba tan caliente que cualquier tarado de turno que se me acercaba acababa tan caliente como yo. Restregaba mi culo contra sus vergas, tocaba sus rostros con dulzura y sonreía inocentemente. Aquello les volvía locos. Pero mi mirada seguía fija en aquella belleza del fondo, el de seguridad que antes me había lanzado contra la pared para tocarme y hacerme de lo lindo. Entonces la música se paró y el DJ despidió la noche. Mis amigas y yo recogimos nuestros abrigos y salimos de la discoteca escoltadas por tres tíos decentes de físico. En la entrada, cada una pilló uno y yo me quedé con el rubito. Era un poco más alto que yo y tenía una sonrisa preciosa. No obstante, yo seguía pensando en él, en sus brazos fuertes, en su pene erecto apretando mi estómago. Buf, necesitaba tenerlo ya y lo busqué con la mirada. Pero él me encontró antes. Me tomó del brazo y me plantó un beso. No le importó que estuviese delante de alguien. Y sin mediar palabra, acepté. Al de unos minutos estábamos en su coche, besándonos apasionadamente. Me monto encima suyo y comenzó a comerme el cuello y tocarme las tetas por encima del vestido. Le sentía tan duro debajo que empecé ...
... a moverme de forma sexy sobre él. No recuerdo si me despedí de mis amigas; ni siquiera cómo habíamos llegado al parking de la discoteca. El alcohol estaba haciendo mella en mis sentidos. Pero no me importó. Estaba con ese tipo rudo y sexy que tan cachonda me había puesto antes. Y ahora, montada en su coche rumbo a quien sabe dónde para follar como una loca. Mi razón se preguntaba si era lo correcto, pero a mi cuerpo le daba absolutamente igual. Alí, en el coche, Pablo comenzó a tocarme una teta con la mano derecha. No lo detuve. En su lugar, guié su mano hacia mi sexo. Roce con ella mi clitoris por encima del tanga y gemí en voz alta. Dios; estaba tan sensible… él movía sus dedos y me estimulaba más y más. Sin palabras, sin música, solo con el ruido de mis gemidos combinados con el del motor. Yo estaba ida, inmersa en mi propio placer. El dejó de tocarme para maniobrar y yo seguí dándome placer con las manos. Estaba tan caliente que no podía parar. Lo que recuerdo después es estar en una habitación súper blanca. Él dentro de mi, empujando fuerte y cogiéndome de los brazos. Mordía mis tetas con rabia y me penetraba con fuerza. Pablo gemía suavemente, pero yo gritaba. Entonces, con rudeza me dio la vuelta, me puso a cuatro patas y me la metió tan fuerte que me corrí nada más sentir su pene dentro de mi. Siguió follandome duro por varios minutos, golpeando mis nalgas con su cuerpo musculoso y sus manos. Sin salir de mi, me tumbó contra la cama y continuó penetradome ...