1. Mi jefe don Ernesto se folla a mi esposa 8


    Fecha: 22/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Latintaboo, Fuente: TodoRelatos

    ... que compro lo que les iba a mostrar a los viejos. Mientras Cinthya estaba en otro ambiente los viejos conversaban.
    
    Así como quedamos Ernesto la mamacita ya sabe a lo que vino.
    
    Ya sabes Mario culo que me gusta culo que abro jajajaa- vociferaba Ernesto.
    
    Quien la viera a esa mamacita, tan delicada y parecía inocentona
    
    Inocentona jaajaja esta culona desde que la vi tan modosita al lado del pendejo de su esposo, sabía que tenía una putita dentro de ella jajaja.
    
    Siguieron hablando de Cinthya mientras no volvía, me quede pensativo con la palabra del viejo Ernesto, desde el primer momento ya sabía que terminaría en la cama con Cinthya. Imagine que siempre hacia caer así a las mujeres, pero todo se terminaría una vez que confiese mientras mi teléfono grababa.
    
    ¡Listo ya les mostrare su regalo! -grito Cinthya.
    
    Ya culona estamos esperando ya sal o voy pa allá jaja.
    
    No..no ya salgo jeje.
    
    Ambos viejos, curtidos por los años, esperaron con la expectación de quienes saben que lo prohibido siempre sabe mejor. No sabían exactamente qué iba a pasar, pero ...
    ... la sonrisa juguetona de ella había dejado claro que sería algo inolvidable.
    
    Cuando la puerta se abrió, el silencio fue total. Allí estaba ella, de pie, con una seguridad que cortaba el aliento. Su cabello castaño caía en ondas suaves sobre sus hombros, enmarcando un rostro de deseo. Pero fue su cuerpo lo que los dejó sin habla curvilíneo, sensual, cubierto apenas por un conjunto de lencería negra. El sujetador dejaba entrever la plenitud de sus tetas, apenas contenidos por el encaje floral que se aferraba a su piel como una segunda capa. El panty, mínimo y travieso, realzaba las caderas que se movían con un vaivén hipnótico mientras caminaba hacia ellos. El liguero marcaba su cintura y descendía en finos tirantes hasta abrazar sus muslos, donde las ligas se aferraban deliciosamente.
    
    Ella se detuvo frente a ellos, dejando que la mirada de ambos descendiera lentamente, devorando cada detalle.
    
    Este es su regalo -dijo con voz suave, con mezcla de dulzura y deseo. Y con esa frase, se giró lentamente, dejando ver la curva perfecta de su culazo envuelta en encaje. 
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