-
La Fotógrafa 8 – La Fiesta
Fecha: 22/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: jessmartin, Fuente: TodoRelatos
... preguntarle a Gabbie a que se refiere con esa frase, pero antes de que pueda hacerlo se detiene delante de una puerta, abriéndola para dejarme paso. “Mi habitación es la de enfrente;” me comenta. “Yo no voy a la fiesta, pero puedo esperarte despierta si quieres;” añade dándome un suave beso en los labios. “No hace falta que me esperes despierta;” le contesto devolviéndola el beso. “Prefiero despertarte yo;” añado entrando en la habitación. En cuanto Gabbie cierra la puerta, me dejo caer sobre la cama, no me apetece lo más mínimo ir a la fiesta, pero Irene quiere que vaya, y además creo que hoy, con menos gente que mañana tendré mejores oportunidades de averiguar algo sobre el collar. Al pensar en el collar recuerdo las palabras de Irene sobre el paquete de la joyería y me incorporo rápidamente de la cama para buscarle, está encima del vestido para la fiesta, una túnica blanca de estilo romano, con unas sandalias de tiras a su lado. Cojo la caja y la abro, soltando una pequeña exclamación al ver su contenido, los pendientes y la pulsera para el tobillo son exactamente como yo esperaba, pero el brazalete me sorprende completamente, aunque ha mantenido las ideas que le di, el señor Roy ha hecho un diseño muy similar al de la pulsera, de forma que cualquiera que vea las dos joyas pensará que son un conjunto. Llevo mis dedos a la pulsera, con miedo de tocarla, llevo años llevándola en mi muñeca, sin preocuparme lo más mínimo por ella, pero ahora al verla me parece ...
... delicada, el cuero que antes era oscuro y desgastado, ahora se ve brillante y suave y las tiras de material que llevaba por encima, una vez limpias han dejado paso a una especie de red de finos hilos de oro. Doy la vuelta a la pulsera para descubrir una fecha y un nombre grabados en el cuero: 6 de Mayo de 1917 – Tte. Lawrence Carter – Compañía Garland – Rangers de Texas. Cuando voy a dejar la pulsera en la caja, veo que hay un pequeño sobre en el fondo, le abro y encuentro un trozo de cuero y una nota. “Si se siente más cómoda con su aspecto anterior, puede envolver la pulsera con esta tira de cuero y quitarla cuando quiera.” La nota no está firmada, pero es evidente que la manda el señor Roy. Me parece una buena idea ocultar la pulsera, ya me resulta difícil no quitarme el colgante del tío Josh ahora que conozco su valor, pero me resulta más fácil ocultarle que la pulsera, aunque para este fin de semana la luciré tal como está ahora. “¡Mierda!” exclamo al darme cuenta de que apenas tengo cinco minutos para ducharme y vestirme, moviendo la cabeza por todas las expresiones mal sonantes que estoy soltando hoy, pensando en cómo iba a castigarme el tío Josh por ellas. Me ducho en un par de minutos, y me seco rápidamente, sin maquillarme y dejando mi pelo suelto y todavía mojado. Cojo el vestido y me doy cuenta de que no hay sujetador y de que la braguita es un tanga de hilo que apenas cubre mi coño, me pongo el vestido y las sandalias y me miro al espejo, tanto la ...