1. Impulso hacia la lujuria - La tutora 4


    Fecha: 27/05/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: WithoutShame, Fuente: TodoRelatos

    ... el clítoris y los labios vaginales de lo transparentes que eran.
    
    - Si te gustan puedes tocarlas, además ya sabes que no te puedo dejar salir así de mi despacho.
    
    José se puso un poco rojo pero alargó su mano y me empezó a tocar el coño por encima de las bragas, yo solté un pequeño gemido al sentir como su mano presionaba mi clítoris. José comenzó a sobármelo y yo abrí todavía más las piernas, para mí sorpresa agarró su polla y se puso a masturbarse mientras no paraba de tocármelo, ver como se pajeaba con ganas mientras me miraba con esos ojos llenos de deseo terminó de encenderme por completo.
    
    - Hazme lo que quieras pero así no puedes salir de mi despacho.
    
    José se abalanzó sobre mi coño, me apartó las bragas y se puso a comérmelo, sentí un latigazo de placer y luego otro y otro... Le agarré la cabeza y se la incruste en mi coño, José respondió metiendo sus dedos en mi encharcada vagina y no paró hasta provocarme un orgasmo descomunal. Cuando terminé de correrme se acercó más a mí y apuntó su polla a mí entrada, me miró pidiéndome permiso y yo llevé mi mano hasta mis bragas para apartarlas todo lo posible como respuesta. Me la fue metiendo poco a poco, sentí como me iba abriendo y comencé a gemir. Cuando por fin me la enterró entera yo estaba a punto de correrme de nuevo pero él me la dejó bien clavada y se quedó quieto mientras me desabrochaba la blusa y me sacaba las tetas del sujetador. No volvió a moverse hasta que no tuvo un pezón mio bien agarrado con su ...
    ... boca. Me sentí morir de gusto, de nuevo me hizo llegar a un orgasmo tremendo, él siguió y siguió follándome mientras me devoraba las tetas, iba de una a otra como si le faltasen bocas, yo no paraba de encadenar un orgasmo tras otro.
    
    Hasta que conocí a José pensaba que yo no era multiorgasmica pero me dejó muy claro que con la habilidad suficiente y una buena herramienta podía tener orgasmos infinitos.
    
    Después de correrme innumerables veces se salió de mí y me indicó que me pusiera a cuatro patas, yo estaba totalmente desfondada pero aún así me esforcé por moverme y hacerle caso. En cuanto me coloque sentí como me apartaba las bragas y me la volvía a meter, me agarró las tetas con una mano y metió la otra en mis bragas para masturbarme. Otra vez consiguió hacerme encadenar un orgasmo tras otro, creo que al tercero o al cuarto temblaba tanto que no pude aguantar más la postura y caí tumbada boca abajo en el suelo. A José no pareció importarle mucho eso y sin sacármela siguió follándome manteniendo sus manos en mis tetas y mi clítoris, casi no podía ni pestañear de lo cansada que estaba y aún así no dejé de correrme una y otra vez hasta que se salió definitivamente de mí y eyaculó sobre mi culo.
    
    Estaba tirada en el suelo, no podía moverme después de semejante cantidad de orgasmos. José se levantó y me dijo que ya era su hora de ir a clase.
    
    Le despedí y me quedé tumbada en el suelo un buen rato, todavía faltaba una hora para que empezara mi primera clase. Había disfrutado ...
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