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Las pastillas del Prof. Frink Cap.2
Fecha: 27/05/2026, Categorías: Incesto Autor: demi, Fuente: RelatosEróticos
... su vulva entre gemidos y palabrotas, fascinada en el momento que sus dedos se introdujeron en su interior con descaro y apremio. Queriendo aprender de su madre, Lisa se despojo de sus ropas hasta quedar completamente desnuda como su madre. Separada por unos centímetros del voluminoso y sudoroso cuerpo de su madre, Lisa comenzó el ritual que se convertiría su primera masturbación. Al frotar por primera vez esos sensibles y pueriles labios vaginales, indujeron un rotundo gemido que saco de su trance orgásmico a Marge; esta contemplo como su hija yacía a su lado desnuda masturbándose por primera vez con torpeza. Todavía no había introducido los dedos en su coño, cosa que relajo a Marge, preocupada por que pudiera romper su himen. » No te metas dentro tus dedos nena! Podrías rasgar tu himen. Acaricia tu coñito así, déjame a mi!. Señalo Marge, quitando la mano de su hija para remplazarla con la suya. La respiración entrecortada y los gemidos se hicieron mas frecuentes en el dormitorio. Los labios de Lisa rozaron uno de los enormes pezones de su madre, y sin proponérselo se lo llevo a la boca, succionando con fuerza y tragando la leche materna luego de muchos años de haberlo hecho como una bebé. Marge aulló al sentir la lengua de Lisa lamiendo su pezón izquierdo y sus labios apretar sus sensibles areolas; su mano empapada con los jugos vaginales se movieron mas rápido sobre la febril vulva de su hija, solo parando con esporádicos sopapos rápidos que obligaban a sacudir ...
... las piernas de la chica. El primer orgasmo de Lisa vino como un fuerte roció incontrolable. «Dé tal palo tal astilla!. Pensó Marge segundos antes de que Lisa mordiera bruscamente el pezón de esta y fuera azotada por un similar orgasmo que la hizo correrse con igual ímpetu que su niña. Ahí estaban madre e hija corriéndose sobre la cama como fuentes de carne y hueso. Luego de unos minutos para descansar y recobrar el control en sus cuerpos, Marge se forzó a si misma y a la pequeña Lisa a levantarse de la cama y ir apresuradamente al baño. Las dos necesitaban darse una ducha y sacarse el sudor y fluidos que sus cuerpos yacían impregnados. Marge tendría que cambiar las sabanas y fundas de la cama, se encontraban empapadas de sudor, leche materna y jugos vaginales. La cama estaba hecha un desastre!. Pensó Marge empujando a Lisa hasta la puerta del baño. Antes de entrar al baño, Marge escucho ruidos en los ductos de ventilación, un recurrente problema que Homero tendría que encargarse apenas llegara del trabajo. Ya en la ducha, Marge tuvo que estar constantemente reprendiendo a Lisa, que no paraba de tocarse y manosearla cuando tenia la oportunidad. La niña había tenido un precoz despertar sexual y quería seguir experimentando. Marge mantuvo la cabeza fría sabiendo que si dejaba llevar, no pararía con otro simple orgasmo. Una vez sola en su dormitorio y con la cama con sabanas limpias, Marge decidió que exigiría a Homero a tener una larga sesión de sexo esta noche. ...