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Vacaciones que transforman
Fecha: 29/05/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Loki3773, Fuente: CuentoRelatos
... La mire fijo a los ojos y le pregunté si tenía algo para contarme. Me pidió que nos retiráramos de donde estábamos, temblaba y estaba muy nerviosa. Esquivaba mi mirada, hasta que entre lágrimas me confesó qué se había ido a coger con el animador. Que no entendía que le había pasado, pero que le había gustado mucho como la miraba y se sintió alagada y que no pensó. Ya que estábamos para sincerarnos le conté que yo había hecho lo mismo y que me había ido con la rubia y que también me había acostado con ella. Los dos nos quedamos callados. Habíamos hecho exactamente lo mismo con una diferencia de pocos minutos. Obviamente ahora entendía el comentario de la rubia. Nos dimos un abrazo y un beso con mucho cariño. Dijimos de procesar lo que había pasado y que después de la cena o en la mañana charlaríamos de la situación. Estuvimos en silencio en la habitación, cada uno en su mundo y cada uno respetando el silencio y el espacio del otro. Fuimos a cenar a uno de los restaurants más tranquilos del hotel y nos volvimos a dormir temprano. Nos cruzamos con algunos de los del grupo de la piscina, que iban listos para la fiesta. Nuestros cerebros estaban aún procesando lo que había pasado. Mismo si la rubia era un monumento, el hecho de haberle metido los cuernos a mi esposa, no era nada normal. Y al mismo tiempo enterarme que ella había hecho lo mismo me dejo un poco perplejo. Nos despertamos por la mañana y nos saludamos con un pico. Antes de ir a desayunar decidimos hablar ...
... mirando el mar. Tomamos unos mates, lo cual generaba un ambiente de mayor complicidad. Obviamente a los dos nos había molestado más la mentira que el hecho en sí. Pero los dos estábamos de acuerdo en que tanto el chico, como la chica, valían la pena para pasar un rato. Decidimos que por este viaje de 10 días cada uno podía hacer lo que quisiese, pero la condición era no mentirnos y no hacer sentir mal al otro. Si alguno de los dos no estaba de acuerdo la respuesta era no. Hicimos el amor tiernamente pero con mucha pasión. Y nuevamente mi esposa me sorprendió pidiéndome que le acabe en la boca. Estaba loco, excitado, perdido de placer. Nos fuimos a la playa y encontramos al morocho organizando un paseo matutino por la playa. Nos enganchamos y ahí fuimos a caminar por la playa. El grupo de la piscina se ve que hizo una noche larga y todavía seguiría durmiendo ya que no apareció ninguno. Solo un par de las chicas que se sumaron a caminar con nosotros. Al volver fuimos a tomar el desayuno y después a guardar un lugar y a meternos en la piscina. Comenzaba el aquagym y para no dejar a la animadora sola nos metimos al agua a hacer el aguante. Detrás se sumaron algunos más a participar y el ambiente se puso un poco más. Se acerco el morocho a donde estábamos nosotros y mi esposa lo ignoró. Entonces le pregunte porque actuaba así si habíamos quedado que estaba todo permitido en estos 10 días. Me dijo que se sentía incomoda que el pensara que estaban haciendo algo a mis ...