1. Fue un placer engañar a mi marido


    Fecha: 29/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Araguasch, Fuente: CuentoRelatos

    ... excusa y nos ayudamos, Tome un cartelito que ya tenía a mano para otra emergencia y lo coloque en la ventanilla, diciendo que volvería pronto, y le seguí. ¡Mi corazón palpitaba a mil por hora y me ahogaba! ¡Dios estaba dispuesta a ponerle los cuernos a mi marido!
    
    Llegamos al rincón más oscuro del almacén y ya me tomo por los hombros y comenzó a besarme, y yo a corresponderle mientras se sacaba su enorme pene y tomando mi mano hizo que se lo apretara mientras se llevó la gran sorpresa de, al meter la mano por debajo de mi falda notó mi peludo chochito sin bragas y sin más me empujó hacia el monton de paquetes de mantas que estaban para contar según él, no tardo en buscar la entrada de mi coñito y poner su pene en ella lo restregó varias veces por mi rajita ya de nuevo enormemente húmeda y note como me entraba.
    
    Era mucho más gorda que la de mi marido eso lo puede comprobar enseguida por el dolor que me estaba produciendo su entrada en cuanto estuvo dentro, sus manos se metieron por mi blusa y agarraron mis senos por encima del sostén, que ya estaban ansiosos de ser chupados y acariciados, pero, no me dio mucho tiempo, su bombear me llevo enseguida al orgasmo y tuve que contenerme para no gritar entre el dolor y el placer, y sentí sus chorros entrar dentro de mí, él se quiso retirar y yo no quería perderlo y le advertí que no tuviera ...
    ... miedo que yo tomaba mi píldora y no teníamos que precipitarnos lo que sirvió para que aumentara sus envites y de nuevo note que me venía otro orgasmo.
    
    No sé el tiempo que estuvimos haciendo el amor, pero si me di cuenta que aquello no podía seguir así que lo dejamos, nos separamos y yo volví a mi oficinita, descolgué el cartel que explicaba mi ausencia y colgué uno nuevo que decía que estaba en el servicio, donde fui y ya mis braguitas estaban secas, me lave lo que pude y me volvieron a entrar escalofríos solo el tocarme pero una sonrisa iluminaba mi rostro y una enorme satisfacción inundaba mi cuerpo y me pregunte que como seguiría esto ya que habíamos abierto ambos la puerta a algo que pudiera cambiar nuestras vida, si no lo controlábamos y así lo decidí, mientras me enfundaba en mis braguitas ya secas.
    
    Hablaría con él y si me necesitaba o yo quería tenerlo le diría que en el trabajo no más que si otra vez lo necesitábamos que debía buscar un nido para hacer el amor fuera de cualquier mirada y con la tranquilidad requerida. Con esa idea volví al trabajo, nos cruzamos muchas veces durante el resto del día y cada vez yo sentía un placer interno y recordaba con gusto aquellas entradas y aquellos besos sobre las mantas del almacén. Estaba segura de que había sido la primera vez pero que volveríamos a disfrutar del sexo en una nueva ocasión. 
«12»