-
ESCORT 18 Mi padre paga un favor con mi cuerpo
Fecha: 31/05/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: cachorra, Fuente: TodoRelatos
LA VIDA SECRETA DE UNA ESCORT . Capítulo 18 . Imagíname: no puedo existir si no me imaginas. Trata de discernir a la liebre en mí, temblando en la selva de mi propia iniquidad; y hasta sonríe un poco. Lolita (Vladimir Nabokov) . . Estaba acostada en la cama de mi padrastro bañada en sudor un viernes por la mañana, mi respiración estaba agitada, los espasmos de mi vagina aún no se detenían, con cada contracción salía expulsada el líquido de amor de mi padrastro, él estaba saliendo de su baño totalmente limpio, secando su cabello, totalmente desnudo. Mientras buscaba la forma de regresar al mundo, él tomo su ropa y con toda la calma del mundo se colocó su traje de oficina. —Ya puta, ya es hora de que te levantes; no quiero que llegues tarde a la escuela –me dice desde su altura, parado a un lado de la cama. —Si papi, dame un minuto más. El salió de la habitación diciéndome que estaría listo el desayuno en 20 minutos y que me quería ver lista para un día más de escuela. Reuniendo las fuerzas necesarias me levante y al dar el primer paso, un hilo de semen espeso, caliente y blanco salió de mi vagina recorriendo mis piernas; cada paso era un recordatorio de la magnífica mañana que había pasado. Bajo la regadera limpie todo mi cuerpo, y como de costumbre metí dos dedos en mi vagina para sacar la leche que aún estaba dentro para que al ponerme la ropa dejara salir la huella de su amor y no manchara mi ropa; nunca me ha gustado hacer ...
... eso, me fascina la sensación de estar llena de leche, pero prefiero limpiarme a que todo el mundo se dé cuenta de mis travesuras, mi padrastro siempre me ha dicho que sea discreta. Al bajar al comedor ya con mi uniforme escolar, me senté a un lado de él; mi padrastro comió una rebanada de atún acompañado con ensalada, un enorme jugo de naranja huevos crudos y un café, yo dos huevos estrellados con ensalada cesar y un vaso de leche con chocolate caliente. —Te tengo una misión. — ¿A mí? — le respondo alzando mi rostro con el ceño fruncido y con las mejillas infladas por la cantidad de comida que estoy masticando —No hables con la boca llena. Pon atención, es muy importante –me pongo en posición de firmes tragando con esfuerzo y mirándolo con toda la seriedad del mundo, él sonríe al ver mi actitud traviesa— es muy importante; cuando salgas del colegio quiero que vallas a esta dirección —me dice entregándome una tarjeta de presentación muy elegante— en la tarjeta está el nombre de la persona que quiero que veas, te va a entregar un sobre blanco y unos documentos, te portas bien con él —me dice enfatizando las últimas palabras— te va acoger y cuando termine contigo, saliendo del edificio me mandas un mensaje y te regresas a casa directamente, no te distraigas en el camino y dejas todo en mi escritorio ¿Entendido? —Yo estaba atónita, en mi cabeza solo resonaba como un eco “Te va a coger” —heeee si, si claro –le digo tartamudeando. —Por favor no se te olvide, son ...