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Profesora caliente (2)
Fecha: 01/06/2026, Categorías: Confesiones Autor: Kazador69, Fuente: CuentoRelatos
... propina aceptó. Nos fuimos los dos en mi auto, al abrir la puerta para que ella subiera, pegó sus nalgas a mi pene, cuando subió, abrió sus piernas para mostrarme nuevamente sus húmedos y brillantes labios vaginales, mientras sonreía seductoramente. Subí al auto para dirigirme al motel más cercano, ella empezó a acariciar mi verga encima del pantalón, mientras besaba mi oreja, mi mejilla, mi barba, de pronto se incorporó, subió su vestido sobre sus muslos, se acomodó en el asiento de copiloto, de tal manera que quedo de rodillas junto a mí, entonces bajó el cierre de mi pantalón para liberar mi falo erecto, primero besó la punta, después lamió todo el líquido que había expulsado de tanta excitación, en seguida devoró mi verga completa, podría sentir su garganta, así como las arcadas que le ocasionaba tenerlo todo dentro. El camino se me hizo eterno mientras ella subía y bajaba acariciando con sus labios y lengua todo mi miembro, finalmente pude ver el anuncio del motel, en la entrada toqué desesperado el timbre, de inmediato me indicaron a qué habitación dirigirme, una vez dentro, ya con la cortina abajo, intenté bajar del auto, pero ella no se despegaba, aumento de intensidad sus movimientos, al tiempo que acariciaba mis bolas con sus uñas de una forma deliciosa, ya sentía que iba a explotar dentro de su boca, en último esfuerzo traté de retirarla, pero ella se aferró a mi falo, tragando toda mi leche, fue una de las mejores mamadas que he recibido, después de ...
... que limpió todo mi tronco con su lengua, quedé unos minutos en el asiento recuperando fuerza. Mientras me recuperaba ella me miraba sonriente, me preguntó si me había gustado, le respondí que me había encantado, ella me dijo que la noche era larga y que esperaba un buen desempeño de mi parte, ya recuperado bajé del auto, fui a su puerta para abrirla, ella ya la había abierto, me esperaba con los pies en el piso, el vestido arriba de sus muslos, las piernas abiertas sus manos separando sus labios vaginales al tiempo que me decía “está hambrienta de ti”. Le ayudé a bajar, la levante para entrar a la habitación, nos besamos apasionadamente, nuestras lenguas se envolvieron en juego sensual, la deposité en la cama, su mirada lasciva era una invitación al placer, mientras ella se quitaba el blazer, yo abrí sus piernas que dejaron ver una vagina brillante por los líquidos que escurrían, una vez que se quitó el blazer, ambos nos empezamos a desnudar mutuamente, hasta quedar sin ropa, mi verga ya había recuperado su firmeza. Nuevamente la tumbé en la cama, mientras nos besábamos y acariciábamos, ella me dijo, “ya métela en mi culo”, al tiempo que acariciaba mi verga con su mano, sin embargo, la metí primero en su vagina mojada y caliente, no tuve que bombear mucho para sentir como mojaba nuevamente todo mi tronco al tiempo que su cuerpo se tensaba, me abrazó fuerte, yo besaba sus tetas, su cuello sudoroso, mientras bombeaba un poco más, ella suplicaba “ya la quiero dentro del ...