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[+18] El profe azota fuerte a su alumna
Fecha: 01/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Laura Mina, Fuente: TodoRelatos
Joaquín es profesor de nutrición en la escuela universitaria de enfermería de Barcelona. Es un profesional muy exigente, con más de 20 años de experiencia, y conocido por sus fuertes exámenes. La población de esa titulación, la de enfermería, es mayormente femenina, dándose incluso cursos completos donde solo hay mujeres. Bueno, jóvenes muchachas que acaban de cumplir 18 o 19 años. La alumna favorita de Joaquín es también la más desobediente. La que siempre se salta las clases y nunca está muy activa cuando va. Eso saca de quicio a nuestro profesor nutricionista y ya le ha llamado la atención varias veces. Un viernes había clase a las 8 en punto de la mañana. Marta, nuestra alumna en esta historia, acababa de llegar de fiesta sin dormir y bastante borracha. No tenía una de esos estados de embriaguez que te dejan sin energía, sino todo lo contrario. Estaba excitada y no dejaba de hablar, molestando a las compañeras y al propio profesor. —¡Marta! Ya está bien. Te he llamado la atención varias veces y no aguanto más esta actitud. Fuera de mi clase, ¡ya! La chica, avergonzada, salió de la clase sin rechistar. A los 20 minutos había terminado la lección y salieron todas las alumnas del aula para sus otras asignaturas. Marta, en cambio, se quedó allí en el pasillo esperando al profesor. —¿Qué quieres? —Preguntó Joaquín de muy malas ganas. —Pedirle perdón, profesor. —Muy bien, disculpas aceptadas. Hasta luego. En ese momento Marta lo agarró del brazo y ...
... mordiéndose un poco el labio le dijo: —no, quiero pedirle perdón de verdad. —Te he dicho que muy bien. Que me dejes en paz. Joaquín se fue a su despacho y a los pocos segundos de entrar vio cómo se abría su puerta. Era su alumna rebelde de nuevo, entrando para pedirle perdón. —Don Joaquín, me siento muy mal por lo que he hecho. Quiero pedirle disculpas. —Si ya lo has hecho dos veces. ¿Qué coño quieres? —Respondió él, aún enfadado. —Quiero que me castigue. —No hace falta. No des el cante en la próxima clase y ya está. Ahora vete que tengo mucho trabajo. —Quiero que me castigue fuerte. —Dijo ella de nuevo, mientras dejaba caer su falda al suelo. Joaquín vio a una chica de 1,60, de unos 55 kg, rubia y con unos ojos marrón claros que dibujaban la cara de una muñeca. Llevaba gafas y los labios aún pintados de la noche anterior. Seguía tambaleándose un poco y su voz era vacilona, de la borrachera que aún quedaba en su cuerpo. Marta vestía un jersey con camisa blanca en el interior y una falda, que ahora descansaba sobre sus tobillos. Debajo de esa falda había un tanga blanco semitransparente que apenas tapaba los labios de su delicado chochito. La chica se dio la vuelta y se apoyó contra la puerta con sus manos en alto, agachándose un poco y levantando su culo hacia atrás, que quedó mostrando el hilo de su tanguita, que separaba esos fuertes glúteos. —Pégueme. —¿Qué? —Dijo el profesor sin entender muy bien lo que estaba pasando. —Que me pegues. ...