1. MARCIA DANIELA – Mi Primer Orgasmo


    Fecha: 01/06/2026, Categorías: Transexuales Autor: MarciaDaniela, Fuente: SexoSinTabues30

    ... tranquila— y le pedí que practicásemos un poquito antes de hacerlo.
    
    Daniel comenzó a moverse lentamente, y su pene comenzó a «masturbarse» por entre mis nalgas, lo cual a mí me haría ver el cielo, y sentía una sensación tan extraña como erótica en mi plexo solar, hasta que, de repente, su pene, sin querer, rozó la entrada de mi ano; le pedí que ahora sí me penetrase, entonces Daniel se detuvo y comenzó a presionar un poco, pero nada ocurría; su pene pugnó por entrar, y sentí un pequeño dolor. En ese momento sentí que todo se detuvo, me di vuelta para mirar a Daniel a los ojos y, mirándome con ternura, y sin dejar de hacer contacto visual conmigo, se dejó caer por su propio peso, y su pene se abrió camino en lo profundo a través de mi recto, al tiempo que sentí como si una luz interna, mental, estallase en mi mente —¿Habrá sido como venir al mundo, haber dejado una vida y haber renacido? Gemí sordamente, puse los ojos en blanco, me mordí el labio inferior, de manera instintiva, y se me constracturó todo el cuerpo.
    
    Daniel se quejó como si de dolor se tratase, y quedamos ahí unos minutos, disfrutando de esta nueva sensación de «contacto con el otro». Luego, mi amante, con dulzura, retiró su pene, y cuando sentía toda su virilidad deslizarse por mi recto —juro que sentía con mucho detalle la textura de su pene: sus venas, su glande, cada accidente físico— empecé a sentir una deliciosa picazón dentro de mí. Era una sensación riquísima, hasta que me penetró de nuevo, ...
    ... sacando su pene nuevamente, y cuando penetró mi cola otra vez más, empecé como a perder la noción del entorno a causa de una sensación fortísima que nacía desde mi plexo solar —casi similar a la que se siente cuando uno se va a desvanecer— que se irradiaba por toda la superficie de mi piel, como la que uno tiene cuando se está muy, pero muy ansioso.
    
    Mi amante comenzó a agitarse de a poco, y cuando se retiró para volver a penetrarme, la picazón se tornó mucho más deliciosa y que iba creciendo paulatinamente; cuando nuevamente sentí su cuerpo conmoviendo el mío, y su pene buscando mi interior, una y otra vez, con delicada cadencia, Daniel empezó a agitarse a y se movía arrítmicamente y con algo de violencia, como si para aplastar mi cuerpo contra la cama se tratase. Mi sensación de picazón era tan intensa que sentía como una electricidad por todo mi cuerpo, desconocida, que me hizo estremecer, temblar y levanté mi cabeza en alto y, con los ojos todavía en blanco, abrí mi boca y de ella escapó un gemido fuerte, inteligible, profundo, prolongado, femenino. Daniel también se estremeció —como yo, imagino— y su respiración se hizo ruidosa y arrítmica, convirtiéndose de a poco en gemidos de placer, y cuando escuché su gemir, no pude aguantar más y me dejé llevar por esa sensación interna. Apreté mis dientes muy fuerte, mis manos se cerraron con fuerza, mi cuerpo se arqueó, «saqué cola» como para quebrar mi columna —como sí quisiese «fundir» mi cuerpo al suyo—; sentí como una profunda ...