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La familia del marido de mi hermana (15)
Fecha: 01/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos
... saborear mi boca con sus suculentos labios. Con el frescor del frío líquido me había bajado la erección, pero con ese sobo intenso no tardó en volver a enderezarse. Se puso como una loba hambrienta rodeando mi cuerpo con brazos y piernas, y consiguió metérsela un poco provocándose una excitación aún mayor. - Pensaba que querías que nos refrescásemos. – le insinué con sorna. - Es que me gusta esta excitación constante, jajaja. - ¿De verdad? – continué con la sorna - ¿Y qué haces cuando estás sola? - Para esos momentos tengo los vídeos y… los badajos, jajaja. Su risa era nerviosa por culpa de la excitación. Se restregaba contra mi polla sin cesar provocando a veces ese inicio de penetración. - ¿Y por qué no salimos y jugamos en el césped? Creo que disfrutarías más. La verdad es que no quería pasarme la tarde jugueteando y con la polla tiesa. Puso cara de pillina y aceptó. Salimos y extendió una manta-toalla sobre el césped cuyo tacto era suave y sedoso. Nos tumbamos recibiendo los potentes rayos de sol que calentaban las gotas de agua que resbalaban por nuestros cuerpos. Me había tumbado boca arriba y ella lo hizo de costado sin perder el tiempo para besarme. Primero lo hizo en la boca volviendo a deleitarme con sus gruesos y densos labios. Después fue fajando por el cuello y el pecho disfrutando de mi recia musculatura, algo poco habitual en los hombres que frecuentaban su casa. Se deleitó con los pectorales y el duro vientre de mi cuerpo hasta ...
... que llegó donde la estaca, que se elevaba desafiante y majestuosa. La rodeó con sus dedos con firmeza mientras sus ojos disfrutaban chispeantes del duro y venoso trozo de carne. Mientras, yo disfrutaba de sus hermosas tetas, con la vista y las manos, manoseándolas con una sintiendo la dureza que le había proporcionado la silicona, a la vez que acariciaba su pelo ensortijado con la otra. Abrió la boca para sacar la lengua y lamer el inhiesto capullo, que brillaba con fuerza bajo los rayos del sol. Sus portentosos labios lo abrazaron como abrazan las manos de una madre a su bebé, y todo mi cuerpo se sacudió al sentir la deliciosa succión. Después de unas suaves chupadas, se la sacó de la boca mirándome con ojos felinos y perversos. Se colocó entre mis piernas y agarrándose las tetas las colocó metiendo el duro vástago entre ellas. - Esto te gusta, ¡Verdad! – me dijo con esa mirada depredadora. - ¡Y a quién no! Seguro que todos los tíos que han pasado por aquí han probado ese delicioso masaje de tus tetas y el acogedor placer de tus sensuales labios. – la halagué sabiendo que era lo que buscaba. - Y no solo hombres. – sonrió moviendo la cabeza como una gatita cariñosa. – no pude evitar mi sonrisa de cabrón al oír eso. - Ya vi el placer que le diste a Leire con tu deliciosa boca. – seguí halagándola mientras daba unas tremendas lamidas al empinado glande entre frase y frase - ¿También se lo haces a Reme y a Paula? - Y a alguna más… - dejó caer esas palabras ...