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Secretos de sangre, capítulo 3
Fecha: 05/06/2026, Categorías: Incesto Autor: ghost, Fuente: TodoRelatos
Capítulo 3: La Revelación del Placer Ichida, en los últimos días, había estado más comprometido con su tía, su relación alcanzando niveles de intensidad y pasión que ninguno de los dos había experimentado antes. Cada noche, al despedir a su esposo, la tía se transformaba en una mujer de deseo insaciable, sus gemidos llenando cada rincón de la casa, creando una sinfonía de lujuria y placer. "No pares, mi amor," gemía, su voz llena de necesidad y urgencia. "Sí, así, fóllame como si no hubiera un mañana. Quiero sentirte entero, quiero que me llenes por completo." Sus obsenidades, susurradas en su oído, lo volvían loco, creando una mezcla de placer y excitación que lo dejaba sin aliento. Ichida, con el cuerpo temblando de excitación, obedecía, sus embestidas volviéndose más fuertes, más profundas, creando una fricción que los llevaba al borde del éxtasis. La tía, con cada movimiento, gemía y jadeaba, sus palabras llenas de obsenidades y deseo. "Sí, mi amor, así, más fuerte. Quiero sentir cómo te vienes dentro de mí, quiero sentir tu semen caliente llenándome por completo," exigía, su voz teñida de necesidad y urgencia. Ichida, con el cuerpo temblando de excitación, obedecía, sus embestidas volviéndose más fuertes, más profundas, creando una fricción que los llevaba al borde del éxtasis. En uno de esos momentos de pasión desenfrenada, la tía, con una sonrisa pícara, le pasó a Ichida un juguete, un dilatador anal, su intención clara y explícita. "Ichida, mi amor, quiero ...
... probar algo que hacía con mi esposo. Quiero que me folles por el culo," murmuró, su voz llena de deseo y anticipación. Ichida, con el corazón latiendo frenéticamente, asintió, su miembro palpitante y listo para explorar nuevos territorios de placer y tentación. Mientras preparaban el terreno, la madre de Ichida, preocupada por no encontrarlo en casa, decidió pasar por el trabajo del esposo de su hermana. "¿Sabes dónde está tu esposa?" preguntó, su tono casual pero con un matiz de urgencia. "Sí, está en casa. Aquí tienes las llaves, por si las necesitas," respondió el esposo, ajeno a la tormenta de lujuria y deseo que se desataba en su propio hogar. La madre, con una mezcla de temor y excitación, se dirigió a la casa de su hermana, el corazón latiendo con fuerza en su pecho. Al acercarse, escuchó gemidos, gemidos profundos y guturales, llenos de deseo y pasión. Con el corazón acelerado, abrió la puerta con suavidad, sus pasos silenciosos mientras se dirigía al origen de los sonidos. Al llegar al cuarto de su hermana, se asomó con cuidado, sus ojos abiertos de par en par ante la escena que se desarrollaba ante ella. Ichida, con su miembro erecto y palpitante, penetraba a su tía con fuerza y profundidad, cada embestida creando una fricción de placer y tentación. La tía, con los ojos cerrados y la boca abierta en un gemido constante, se movía debajo de él, sus caderas encontrándose con las suyas en un baile de pasión y deseo. "Ay, mi amor, sí, así, más fuerte," gemía, su ...