1. Nuevas sensaciones y deseos


    Fecha: 05/06/2026, Categorías: Bisexuales Fantasías Eróticas Hetero Autor: Alex24, Fuente: SexoSinTabues30

    ... después de un rato deshice la posición de cuclillas, me postré sobre su cuerpo sin dejar de metérsela, ahora también enredaba mis piernas con las de ella, algo que le excitó aún más, tomándola de sus caderas sentía como mis piernas calentaban más las suyas, acto seguido al que cuando coloqué mis manos bajo sus senos estrujándolas, parecía ella no poder creerlo, bendito sea el descontrolado sexo guía del placer a la noche sin fin. Deseaba ella que nunca terminara ese momento que durante mas de una hora llevaba dándole con toda mi pasión, toda mi virilidad dentro de ella inundada de jugos de vida. Más de tres orgasmos continuos la absorbieron, estremeciéndola hasta agotarla. en estado de éxtasis,. Sonrisa de niña, cuerpo de mujer, Ahora venía el punto final, la explosión tan deseada tanto por ella como por mi, después de todo eso y una metida a fondo, brotó de mi pene el líquido de la felicidad, el líquido del deseo cumplido, al sentir mis chorros de semen caliente contra su utero Consiguió Jennifer ahora el más largo de sus orgasmos, el más esperado, sumergida en la embriaguez de mi leche mientras contorsionaba su cuerpo aún bajo el mío… Suspiré y gemi al obtener la descarga que me hacia temblar
    
    dentro de mi tan deseada mujer, sentí la mayor felicidad. No dejó de moverse movió sus nalgas agrandando su placer y el mío. Sentía ahora yo, como descargas de electricidad en mi glande que eran de placer infinito, con las pocas fuerzas que ahora tenía, oprimió mi verga con su ...
    ... vagina cansada, combinando sus apretones con un movimiento exquisito de nalgas, a la vez que también las alzaba para sentir ese roce de mis vellos y pelvis con su sexo. Sentí el goce máximo ahora para mí, por cada movimiento que daba ella yo me retorcía por la ultra sensibilidad que tenia mi glande. Ella si que sabía moverse cuando se desparrama el semen dentro de ella, lo sabía muy bien, sabía que ese es el placer que buscamos los hombres, no por algo era toda una mujer. Nunca dejó de mimar mi pene. Nunca disfrutó tanto. Nunca dejamos de estar unidos por nuestros sexos. Espléndido momento de delicia y regodeo, mi semen acariciando suavemente el interior de su vagina. Habíamos terminado juntos, ella en un jadeo apresurado y sudando en demasía, aún aprisionada por mi cuerpo, reposando mi pecho sobre su espalda, dándole mansos besos en su cuello, en sus hombros, en su espalda, en sus mejillas. Todavía jugueteando mis vellosas piernas con sus finas y apetitosas piernas, sonreíamos placidamente.
    
    Sin especularlo se volteó, nuestros rostros frente a frente buscando nuestras bocas de nuevo para fundirse en un cálido beso, ahora más tierno. No expresábamos nada. No hacía falta. Solo observándonos, retozando con nuestras lenguas. Habíamos olvidado todo y a todos. Con mis dedos sentí sus labios vaginales, sentí como de su entrepierna se formaba un pequeño río de semen, que acariciaba todo a su paso, que emanaba de su vagina aún en el orgasmo, que era muestra de nuestro acto consumado. ...
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