1. Unos vecinos influencers 3. Fichas sobre la mesa


    Fecha: 06/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos

    ... obscenamente lentos, frotó la servilleta de lino blanco contra su erección, la tela arrugándose alrededor del contorno obsceno. Dios mío. La tenía gruesa, con esa vena prominente que recorría el lateral, el glande húmedo ya manchando la tela. Y lo peor: sabía que yo lo veía.
    
    Sus ojos verdes me perforaron mientras su mano se movía con una languidez que me hizo tragar saliva.
    
    ¿Este imbécil tiene alguna imperfección?
    
    La pregunta me surgió como un mecanismo de defensa, pero incluso mi desprecio se convertía en combustible para él. La forma en que el prepucio se retraía ligeramente con cada roce, el modo en que los testículos se tensaban contra el cuerpo... Era perfecto. Y lo sabía.
    
    De pronto, con un gesto brusco, se metió la polla de nuevo en los pantalones y se levantó. La servilleta, ahora arrugada y húmeda, colgaba de su mano como un trofeo.
    
    —"Uy, Clara... tienes algo en el labio", murmuró con falsa dulzura.
    
    Y entonces ocurrió.
    
    Pasó la servilleta manchada por la comisura de sus labios, arrastrando el rastro de su excitación sobre la piel de mi mujer. Clara parpadeó, confundida al principio... hasta que olió. Hasta que supo.
    
    Mis pensamientos se dispararon en cascada.
    
    El calor me inundó la entrepierna al ver su esencia en su boca. ¿A qué sabría? ¿Salado? ¿Amargo? Por otro lado sentía rabia impotente: ¿Cómo se atreve este cabrón? Pero mis puños permanecieron cerrados sobre mis muslos, sin levantarse.
    
    Senti sumisión revelada: Teddy me miró ...
    ... entonces, y en ese instante lo supe todo. Él sabía que jamás lo detendría. Que alguna parte de mí... quería ver hasta dónde llegaba.
    
    Clara pasó la servilleta manchada por su labio inferior con movimientos lentos, deliberados, manteniendo la mirada clavada en Teddy.
    
    —"¿Ya? ¿Me lo he quitado ya?"
    
    Teddy no respondió de inmediato. Se limitó a estudiar su rostro con esa mirada de depredador que lo delataba, los labios curvados en una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
    
    —"Déjame ver..." —murmuró, inclinándose hacia adelante como si fuera a examinarla.
    
    Su aliento, cálido y cargado de cerveza y menta, le rozó la piel. Clara contuvo la respiración sin darse cuenta, los dedos apretando la servilleta hasta arrugarla.
    
    Teddy alargó un dedo y rozó la comisura de sus labios con una suavidad que contrastaba con la crudeza de la situación.
    
    —"Sí..." —dijo al fin, retirándose con esa sonrisa de lobo satisfecho—. "Ya no tienes nada."
    
    Teddy no rompió el contacto visual conmigo ni un segundo.
    
    —"De nada", dijo, dejando caer la servilleta sobre el plato de Clara con un plop obsceno.
    
    En ese momento, mi mundo se partió en dos, tenía que haber sido el marido que debería haberle partido la cara.
    
    Teddy se dejó caer en la silla junto a mí, su muslo rozando el mío con una familiaridad que me hizo apretar los dientes. No lo miré. No podía mirarlo. Pero sentí su sonrisa como un cuchillo entre las costillas.
    
    —"Chicas, os dejamos un rato solas" —anunció Teddy, estirándose con esa ...
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