-
Unos vecinos influencers 3. Fichas sobre la mesa
Fecha: 06/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos
... sofá crujió bajo nuestro peso cuando nos hundimos en él, el partido en la pantalla convertido en simple ruido de fondo. Teddy estiró sus piernas con esa arrogancia que le caracterizaba, sus músculos tensándose bajo el fino lino de sus pantalones. —Menuda mierda de partido— escupió, lanzando el mando contra los cojines con desdén—. Pero qué más da, si el verdadero espectáculo está en la cocina. Su sonrisa era una navaja sin filo, cortando el aire entre nosotros. —Ya hemos hablado del culo de Lucy— murmuré, bajando la voz aunque sabía que las chicas no podían oírnos—. Pero tú no has dejado de mirar a mi mujer como si fuera tuya. Teddy se rió, un sonido oscuro que resonó en mi pecho como un latigazo. —¿Tu mujer? —Se ajustó el paquete con descaro, los ojos brillando con malicia—. Ah, sí... la famosa "Dueña de los Balones". El mote aterrizó como una bofetada sin mano, dejando mi piel ardiendo de vergüenza... y algo más. Algo profundo y retorcido que me hacía tragar saliva con gusto. Me gustaba. Joder, cómo me gustaba oír ese apodo despectivo saliendo de su boca, sabiendo que cada vez que lo pronunciaba, manchaba un poco más el nombre de mi mujer entre nosotros. Era repugnante. Era excitante. Y lo peor de todo era que Teddy lo sabía - podía verlo en cómo sus labios se curvaban al decirlo, cómo sus ojos verdes me perforaban buscando esa reacción que tanto le divertía: el rubor que subía por mi cuello, el modo en que mis puños se cerraban... y cómo no podía ...
... evitar ajustar la postura para disimular la tensión en mis pantalones —Joder, qué tetas tiene tu puta— continuó, pasando la lengua por los labios con una lentitud obscena— Algo en mi estómago se retorció, pero no era ira. —Cuidado con lo que dices— gruñí, pero mi voz sonó más ronca de lo que habría querido. Teddy se inclinó hacia mí, su aliento caliente rozándome la oreja. —¿O qué, banquero? —susurró—. ¿Me vas a pegar por decir lo que todos pensamos? O mejor... Sus ojos bajaron deliberadamente hacia mi entrepierna—. ¿Es que se te ha puesto dura escuchándolo? El aire se espesó, cargado de electricidad. —Depende— mentí, sabiendo perfectamente que era verdad—. Si fuera otro el que hablara así, ya estaría sangrando. Pero contigo... Dejé la frase morir, pero mis ojos traicionaron mi pensamiento, bajando hacia sus pantalones. Teddy soltó una carcajada, demasiado fuerte, demasiado íntima. —Pues esta noche voy a hablar mucho de tu zorra, Armando— dijo, pasando un dedo por el borde de su lata de cerveza—. A ver hasta dónde aguanta tu... lealtad conyugal. En la cocina, se oyó el sonido de cristales rompiéndose. —Hablando de tetas... —murmuró Teddy, mirando hacia el pasillo con ojos de depredador—. ¿Cuánto apuestas a que mi novia lleva esa minifalda sólo para que tú la mires? Y así, entre insultos y confesiones cada vez más sucias, el partido pasó a un segundo plano. Teddy me lanzó una mirada cargada de promesas sucias antes de levantarse del sofá, ...