1. Cibersexo muy real


    Fecha: 07/06/2026, Categorías: Hetero Autor: Angel Perverso, Fuente: CuentoRelatos

    ... amplio, pero cabíamos los dos bastante bien. Empezamos a besarnos, ella acariciando mi paquete, aun duro por la visión que había tenido poco antes por la webcam, mientras yo tenía en mis manos ese culito respingón y firme que tantas veces había conseguido ponerme a cien a través de la pantalla de mi ordenador.
    
    Le quité la camiseta roja que llevaba, y mientras yo hundía mi lengua entre sus tetas y metía mi lengua por el canalillo, ella me desabrochaba el pantalón y lo dejaba caer, metiendo su mano debajo de mi bóxer, y acariciándome un miembro cada vez más duro. Le quité el sujetador, que mostraron ante mi sus dos pechos, con los cuales había tenido fantasías, y no pude evitar comenzar a morder esos dos pezones duros y oscuros que tenía ante mi, mientras mis manos desabrochaban también su pantalón, y acariciaban una suave mata de vello púbico que cubría su rajita…
    
    Ella se agachó, y bajándome el bóxer, agarró mi polla y, besando la punta, se la introdujo poco a poco en la boca, jugueteando con la lengua y recorriendo cada centímetro de arriba abajo, así como mis huevos, cada vez más hinchados de excitación. Así estuvo varios minutos, cuando me di cuenta que estaba siendo bastante egoísta, así que, suavemente, le puse de pie, le quité un pequeño tanga amarillo que llevaba, y le pedí que se sentara en la silla, apoyando sus piernas en los reposabrazos, dejando ante mí un precioso coñito, no demasiado grande, pero que casi me llamaba…
    
    Empecé a pasar muy lentamente la ...
    ... punta de la lengua por toda su rajita, desde el vello púbico hasta la parte más baja. Después volvía a pasar más fuerte, presionando bien por su clítoris y después metiendo la lengua dentro de ella. Así fui hasta que empecé a darle fuertes lametones, y de golpe, me detuve en su clítoris, con el que empecé a jugar, a darle vueltas con la lengua, mientras conseguía introducir tres dedos dentro de ella sin ninguna dificultad, hasta que finalmente Berenice se corrió… pero aún tenía ganas de marcha.
    
    Se puso de pie, y esta vez hizo que me sentase yo, y tras hacerme chupármela aproximadamente un minuto, comenzó a besar mi pecho, y mi cuello. Yo cerré los ojos, cuando noté que apoyaba sus tetas en mi pecho, y que algo muy caliente y húmedo aprisionaba mi miembro, duro de la excitación. Así fue hasta que llego al final, y cada uno de mis 18 centímetros estaban alojados dentro de ella. Pero el éxtasis llego cuando empezó a moverse. Primero fue muy lentamente, disfrutando cada segundo, mientras yo lamía y mordía sus pezones, y ella gemía suavemente, como mimosa…
    
    Poco a poco fue acelerando, y yo también me movía, haciendo que nuestros cuerpos disfrutasen el uno del otro. Sus pechos saltaban ante mi cara y yo los agarraba, los apretaba, mientras los dos gemíamos de placer, como si nos fuese la vida en ello. Berenice no tardó mucho en terminar, notando yo como su humedad aumentaba sobre mi pubis, y yo le dije que no iba a aguantar tampoco mucho más.
    
    Ella pidió que lo hiciese, y en un ...