1. Primera experiencia con un perro


    Fecha: 07/06/2026, Categorías: Zoofilia Autor: Obedezco, Fuente: TodoRelatos

    Hace años comencé a entrar en una web donde los usuarios hablaban de sexo sin ningún tipo de censura. Como sumiso me sentí libre de expresar todos los impulsos que sentía, así como mi deseo de servir, aceptando cualquier tipo de humillación o degradación. Recuerdo que la web tenía un chat con diferentes salas. Aunque poco concurridas, siempre había alguien dispuesto a charlar un rato de los gustos de cada uno. Una vez, más por curiosidad que por deseo, entré en la sala de zoofilia. Allí conocí a un hombre que decía ser dominante, y que buscabaperras para él y su perro. Así, de entrada, noté un ardor interior al pensar en la posibilidad de vivir un acto tan degrandante. Le seguí preguntado, llevado por el morbo y la curiosidad. Me contó que a la semana siguiente había quedado con una joven sumisa que bajaba a Barcelona desde Zaragoza, dispuesta a tener su primera experiencia siendo entregada a la satisfacción de su perro, y que si yo estaba dispuesto, podía acudir también. Un temblor recorrió mi cuerpo. Indeciso, seguí preguntando: «y… «¿yo qué tendría que hacer?». «Lo que me plazca» contestó. No dije que sí ni que no, y que podíamos seguir charlando por algún otro medio. Pasamos a telegram. Desde ese momento, el hombre dio por hecho que iría, y yo seguí el juego. Me explicó cómo funcionaba el acoplamiento de un perro, de la necesidad de manterlo unido al cuerpo de la sumisa o al mío para evitar ningún daño, que el semén del perro era muy caliente, y que si se corría dentro ...
    ... de la sumisa, yo tendría que limpiarlos a ambos con la lengua, y que debía ir dilatado, pues no quería que su perro encontrara ninguna resistencia. Todo aquella fue despertando en mí un deseo que no había conocido hasta encontones, y el día de la quedada fui a la dirección que me indicó, una finca situada a varios kilometros de Barcelona. Resulta imposible olvidar lo nervioso y excitado que me sentía.
    
    Me abrió la puesta un tipo normal, de unos cuarenta y tantos, algo rudo en el aspecto, pero amable. Me hizo pasar. Entonces vi al perro, diría que un pastor belga, y de rodillas en el suelo, desnuda, una chica menuda de pechos bastante grandes. El hombre se sentó en el sofá, frente a la chica, y me dijo:
    
    -Vas vestido como las personas, y tú ya no eres una persona; eres una perra igual que esta de aquí.
    
    Entendí que debía desnudarme y lo hice.
    
    -Las perras ni van vestidas, ni hablan ni caminan -continuó.
    
    Me puse a cuatro patas.
    
    -Acércate -me pidió.
    
    Me coloqué junto a la chica mientras el perro se acercaba y nos olía.
    
    -Hace un rato Fredo ha intentado montar a esta perra, pero no lo ha conseguido
    
    Miré a la chica. Estaba temblando. Entonces me pidió el hombre que lamiera a la chica para que estuviera más lubricada, a ver si así el perro podía montarla, y mientras lo hacía, sentí que el perro me olisqueba por detrás. Luego nos pidió a los dos que nos acercáramos a él. Le pidió a ella que le desabrochara los pantalones y se los bajara. Una vez tuvo la polla ...
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