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Seducción maternal
Fecha: 07/06/2026, Categorías: Incesto Autor: Literarte3, Fuente: TodoRelatos
ASeducción maternal (partes 1 y 2 Parte 1 Era un día caluroso de marzo del dos mil diecinueve, se podría decir que ese día comenzó todo. Tardé bastante en la ducha, estuve ahi hasta que la piel de mis dedos se arrugó y es que el agua de la regadera era refrescante y disipaba mi somnolencia, salí del baño y entré a la habitación con una bata puesta y con la toalla mojada en la mano, me quité la bata y me contemplé desnuda en el espejo, no era algo que me agradara hacer, tenía cuarenta y tres años y había parido a dos hijos, sentía que la maternidad y el tiempo habían causado estragos en mi cuerpo de apenas 1.60m. Por lo menos no era gorda, era más bien una mujer de complexión media, algo achaparrada, de piernas cortas y cintura gruesa, sin muchas caderas, con unas nalgas apenas suficientes, sin duda lo mejor de mi eran mis pechos, algo voluminosos, copa c, aunque también me quedaba la copa b, no eran unas tetas enormes, pero así desnudas podían verse incitantes, no redondas, más bien en forma de "u" muy pegadas la una a la otra, muy juntas, pero talvez un poco caidas y con los pezones más largos de lo que deberían ser, son las consecuencias de amamantar a dos hijos. Tenía un rostro agradable, ojos negros bonitos, pestañas con un rizado natural, cabello lacio, negro a media altura, nariz algo larga pero recta y aplastada y delgada, una linda boca un poco grande, de labios delgados, pómulos algo pronunciados, se podría decir que era una "señora bonita", no tenía arrugas, ...
... ni siquiera líneas de expresión, pero a fin de cuentas era un rostro de señora, ya sin el brillo de la juventud. Mis piernas también eran lindas con un buen grosor, buena forma, cubiertas de una piel brillosa morena clara "no estoy tan mal para mí edad" pensé, aunque estaba muy lejos de cumplir las expectativas de mi marido, a él le gustaban las jovencitas esbeltas de cintura estrecha, rubias, pelirrojas o castañas. Ya no tenía caso intentarlo, me había dado por vencida, después de tantas reconciliaciones, ahora sí mi esposo y yo habíamos hablado de divorcio, pero cuando lo hicimos sentenció "no creas que te vas a quedar con la mitad de todo cabrona". Luego me enteré de que mi esposo había puesto todo a nombre de nuestro hijo Luis, que por demás ya era mayor de edad, tenía veinte años y ahora legalmente era el dueño de todo y por supuesto me partió el corazón que mi hijo se prestara a esa jugarreta legal para quitarme la posibilidad de reclamar algo. Tuve muchas discusiones con él, en algunos de esos enfrentamientos incluso llegué a llamarlo "ladrón" y "alcahuete". Así que ahora no sabía que hacer, seguía viviendo en esa casa porque no tenía a dónde ir, divorciarme significaría talvez terminar en la calle, pero llevaba seis meses durmiendo en la habitación de mi hija, mi aún esposo y yo no nos dirigiamos la palabra a menos que de verdad fuera muy necesario hacerlo. Mientras contemplaba con desgano mi cuerpo en el espejo, pasaba la secadora por mi cabello, luego traté de ...