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El incesto en la vida de mi hija mi vida parte 20
Fecha: 10/06/2026, Categorías: Incesto Intercambios Sexo en Grupo Autor: Jose Martinez, Fuente: SexoSinTabues30
... una vez estuvo al borde de la cama me miro y sin decir palabras me indico que le diera una mamada, me acercó su verga ya re dura, morada y con goticas brotando, pidiendo a gritos ser tragadas. Lo que inmediatamente hice sin esperar que se me repitiera la orden. Su verga de 7 cm de groso quedaba apretada en mi boca, chuparla era difícil, pero era mi tarea y tenía que hacerlo lo mejor que pudiera. Era para mi imposible tragarla toda, pero era una sensación maravillosa meterme todo lo que ocupara mi cavidad bucal, esa verga era para mí un regalo divino que no pensaba desperdiciar. Mi lengua con vida propia se movía de un lado para el otro dentro de mi boca, luchando con la estrechez pero acariciando al máximo esa tranca tan deliciosa que tenia dentro. Mis manos por otro lado se movían acariciando sus huevos, para esa ocasión William me regalo sus genitales recién depilados, se sentían suaves, tenían un olor a perfume muy agradable, muy suave, el cual se fue desvaneciendo por la mamada que le estaba haciendo y fue brotando el típico olor a verga y a chacaras sudadas, que era su olor natural, y que provocaba excitación en mí. Luego de unos largos minutos, William tomo mi cabeza, levantándola y plasmando un delicado beso en mis labios, y entrelazando nuestras lengua jugamos un poco, me puso de pie sobre la cama, abrazándome por la cintura y llenando de besos todo mi torso. Sus labios frescos por la cantidad de saliva que había quedado de nuestros besos se posaron en mis tetas ...
... iniciando una sesión de chupadas que me hacían contraer mi abdomen y me obligaban a aferrarme más a ese hombre. William se portó muy delicado conmigo, luego de chupar mis tetas comenzó a bajar por mi barriga, besando todo lo que su boca pudiese tropezar, su lengua jugó un poco dentro de mi ombligo y luego siguió bajando hasta encontrar el tesoro que estaba buscando. Para ese momento mi vagina ya era un charco de fluidos, fluidos que él tomo sin el más mínimo asco, los absorbió como si se tratase del mejor de los vinos. Chupo mi vagina, lamió mi clítoris y metió su lengua lo mas profundo que la posición le permitía. Yo, siendo consiente y con ganas de ser acariciada por su boca, levante mi pierna derecha y la puse sobre su hombro, quedando mi vagina bien abierta y disponible para seguir recibiendo su mamada. Una vez se sacio de mi vagina me recostó boca arriba en el borde de la cama, escupió fuerte la punta de su verga, y colocando mis piernas en sus hombros procedió a penetrarme. Consciente de lo que me iba a tragar, cerré los ojos y levanté mi pelvis para facilitarle la entrada a su enorme verga. Aunque sabía que podía con ella, siempre estaba el temor latente de que pudiera dolerme si me apoyaba muy fuerte su cuerpo. William entró en mi muy suavemente, el calor que brotaba de mi vagina lo hizo lanzar suspiros y echar su cabeza hacia atrás. Sus manos apoyadas firmemente a ambos lados de mi cara con sus puños me permitían asirme a ellas dándome seguridad cada vez ...