1. Los obreros vienen a casa


    Fecha: 10/06/2026, Categorías: Gays Autor: nenex23, Fuente: TodoRelatos

    ... trabajar y sin mirarme me contestó el más mayor.
    
    Ese día yo seguí como si nada en mi casa, desafortunadamente me tuve que quedar al cargo de los obreros, mis compañeros se fueron a sus clases y me dejaron solo. Cosa que ya sabía, porque siempre aprovecho alguna mañana, ya que tengo clases por las tardes, para traerme algún tío a casa y poder follar tranquilo, pero ese día no iba a ser.
    
    - Joder, que coñazo, ahora podría tener tu polla en mi boca. - le decía por Grindr a un tio.
    
    Allí estaba, tirado en la cama, con unos short deportivos y una camiseta de tirantas de estar por casa. Chateando con algún tío que estuviese disponible, tan sólo para calentarnos mutuamente, por desgracia era lo único que iba a poder hacer esa mañana.
    
    - Oye y no te da morbo provocar a los obreros? - me contestaba otro chico por Grindr, al haberle explicado que no podía quedar.
    
    - ¿Qué dices tío?, son dos rusos con mala pipa que están a destajo trabajando, ni siquiera me he fijado en ellos. - le contesté yo.
    
    Era cierto que no me había fijado en ellos, habían entrado detrás de mí al baño, se habían puesto a trabajar y yo los había dejado a su bola. Lo último que quería era entretenerlos para que me dejaran otra vez sin agua. Pero como soy un chico curioso y sobre todo atento, allá que fui para observarlos mejor.
    
    - Perdone, pero no les he ofrecido nada de beber, ¿quieren algo? - les dije, apoyándome en la puerta del baño mirándolos detenidamente.
    
    Como ya les dije eran dos, uno más ...
    ... mayor que el otro. El mayor, calculo que andaría entorno a los cincuenta tacos, bastante corpulento, fuerte, se le notaban los pectorales y el abdomen marcados en la camiseta sucia y rota que llevaba. Iba en pantalones largos de trabajo, sucios, como todo. Con barba áspera de hacía días, bigote marcado espeso y pelo corto, con entradas, entre rubio y canoso. Llamaban la atención los tatuajes de sus brazos y cuello, seguramente eran tatuajes de cárcel o del ejército por su mala calidad. Por el contrario, el otro chico debería de tener veinti pocos años, no creo que más de treinta. Su cuerpo se veía más definido, brazos marcados, camiseta ceñida, al llevar pantalones cortos me pude fijar en esas enormes tetorras fibradas, apenas vello en sus piernas, todo lo contrario con la mata frondosa que el compañero tenía en los brazos. De aspecto más cuidado, afeitado, pelo rapado que se intuía pese a estar con gorra hacía atrás. Se atinaba a ver que era rubio también, pero este más moreno de piel.
    
    - No gracias, todo bien. - me contestó dedicándome una sonrisa el mayor y volviendo a lo suyo.
    
    Mierda, si, tenía que reconocer que cierto morbo me daban. Morbo y miedo, ya que es de que no hablasen español y que fueran de otro país me daba respeto, ya que o bien eran muy tolerantes o bien eran los más homófobos del mundo.
    
    Volví a mi habitación, más caliente de lo que me había ido. En mi cabeza estaban las palabras del chico de Grindr, "intentar algo con los albañiles". Esto solo pasaba ...
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