1. Con la profesora (parte 6)


    Fecha: 12/06/2026, Categorías: Grandes series, Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos

    ... ella– ¡Ahhh!
    
    -¡yo también me corro! ¡Ahhh! –dijo corriéndose junto conmigo.
    
    Nos tumbamos en la cama, uno al lado del otro, nos abrazamos y nos quedamos dormidos unos minutos. Ambos estábamos cansados del viaje. Luego de descansar unos minutos, nos levantamos y salimos a cenar. Paseamos por el centro de la ciudad, tomados de la mano, volvimos a ser una pareja, como cuando fuimos a “…”, sabíamos que solo sería por unos pocos días. Pero íbamos a aprovecharlos.
    
    Volvimos al hotel, subimos al ascensor para ir a nuestra habitación, que se encontraba en el piso 14. En el ascensor, estando solos, comenzamos a besarnos, metió su mano por debajo de mi pantalón y comenzó a masturbarme. Yo hice lo mismo, mientras nos besábamos muy apasionadamente. Llegamos a nuestro piso, muy excitados. Por el pasillo desierto, caminamos, Patricia delante mío, con las tetas al aire, ya que se había subido el pequeño polo que usaba. Detrás iba yo, con el pene afuera, ya que Patricia lo había sacado en el ascensor. Caminábamos riéndonos, ella agarrándome del pene mientras caminábamos, yo le apretaba una teta y una nalga.
    
    Cuando entramos a la habitación, mi pantalón ya estaba a la altura de mis rodillas. Patricia tenía su polo en la mano, con la parte alta de su cuerpo desnuda y el pantalón ligeramente por debajo de sus nalgas. Ya andábamos casi desnudos. apenas entramos nos terminamos de desvestir, antes de ir a la cama, la tomé por detrás, metí mi pene en su vagina y comencé a moverme. Así ...
    ... caminamos desde la puerta hasta la cama, sin parar de penetrarla.
    
    Cuando llegamos a la cama, apoyó sus brazos en ella y seguí embistiéndola fuertemente. Ella gemía fuertemente mientras una mano frotaba su clítoris. Yo comenzaba a meter un dedo en su ano. Cada vez se intensificaban más sus gemidos. De repente sentí como se contraía su vagina, ella se movía frenéticamente. Se estaba corriendo.
    
    Cuando ya tuve, un buen rato, dos dedos en su ano, la saqué de su vagina, abrí sus nalgas y la penetré por el ano. Comencé a embestirla fuertemente. Ya lo habíamos hecho muchas veces así, por lo que su ano no oponía mucha resistencia. Comenzó a meterse dos dedos en la vagina, mientras yo apretaba sus tetas y la penetraba con fuerza. En un momento, mis embestidas eran bestiales, la penetraba con mucha fuerza, ella gritaba de placer, mientras sus dedos, que se metían rápidamente en su vagina, hacían que se corra una vez más. No aguanté más y descargué toda mi leche en su culo.
    
    -Me encanta cuando me coges por el culo –dijo, agitada, cayendo en la cama.
    
    -A mí me encanta escuchar y sentir como te corres –dije, cayendo a su lado– y tu culo me vuelve loco.
    
    -Me acabo de dar cuenta que aún no te la he chupado –dijo levantándose– con lo que me gusta el sabor de tu pija.
    
    -Yo también quiero chuparte esa conchita deliciosa –respondí.
    
    Nos colocamos en posición de 69. Mi pene había perdido dureza. Estaba flácido, ella se lo metió en la boca y las succiones que le daba, hicieron que se ...
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