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Con la profesora (parte 6)
Fecha: 12/06/2026, Categorías: Grandes series, Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos
... Literalmente le llené la boca de leche, la cual chorreaba de su boca, al no poder contener tanta cantidad. Sacó mi pene de su boca, se tragó todo lo que quedaba en su boca y relamió lo que se había chorreado. Nos fuimos a la cama a descansar unos minutos. Después de estar abrazados un buen rato. Se levantó, se puso a cuatro patas y se abrió las nalgas, mostrándome el ano. -Quiero que me chupes el ano y me lo perfores otra vez –pidió– me has vuelto adicta a sentir tu pija en el ano. -No tienes que pedírmelo dos veces –respondí, acercándome– sabes que me encanta darte por el culo. Me acerqué y comencé a pasar mi lengua por su ano. Le abría las nalgas mientras lo lamía. Patricia emitía unos gemidos muy suaves. Metí dos dedos en su vagina, que seguía muy mojada. Mi lengua seguía paseándose por su ano, metía la punta de la lengua tratando de abrírselo. Sus gemidos se hacían más fuertes. Su vagina seguía chorreando jugos. Saqué mis dedos mojados de su vagina y los metí en su ano. Entraron fácilmente. Con los dos dedos adentro, comencé a abrirle el ano, mientras seguía metiendo mi lengua por donde había espacio. -¡ya! ¡méteme la pija de una vez! ¡párteme el culo por favor! –suplicó gritando. Me levanté y de un solo empujón entro todo mi pene en su ano. Sus suplica hicieron que no tenga compasión, la embestía muy fuerte. Ella gritaba y se frotaba la vagina desesperadamente. Patricia gritaba como poseída. -¡así! ¡no pares! ¡reviéntame el culo! ¡soy tu perra! ...
... –gritaba mientras se corría -¡cógeme duro puto! ¡así! ¡más duro! ¡párteme en dos! Sus gritos me estaban volviendo loco, fui subiendo la intensidad de mis embestidas. La estaba penetrando muy fuerte. Si no fuera por sus gritos de placer y sus suplicas para que le dé más duro, me hubiera dado miedo darle tan fuerte. Pero se notaba que lo estaba disfrutando. Patricia seguía pidiéndome que le dé más fuerte, pero ya no sabía de donde sacar más fuerzas, le estaba dando lo más fuerte que podía. -¡me voy a correr de nuevo! ¡lléname el culo de leche, puto! –gritó corriéndose de nuevo. -¡ahí va! ¡me corro! ¡Ahhh! ¡toma tu leche perra! –grité yo mientras me corría llenándole el culo de leche. -Me encanta sentir tu leche caliente llenándome el culo –dijo, mientras de su ano chorreaba mi leche– creo que me has llenado hasta los intestinos. -Con todo lo que me has dicho, definitivamente iba a correrme así –dije– me encanta cuando hablas así, tan cachonda. Nos recostamos, nos pusimos a hablar de lo que pasaría una vez regresemos a nuestra ciudad. Sabíamos que, al día siguiente, todo acabaría. Que, al día siguiente, volveríamos a la realidad, a una realidad que ninguno de los dos quería. Pero que teníamos que aceptar, ya que la carrera de Patricia dependía de eso. Ya le habían comentado que tenía posibilidades de ascender dentro de poco y no quería arriesgarlo. -No quiero que llegue mañana –dijo tristemente, con los ojos llorosos. -Yo tampoco, pero es algo que ya ...