1. Venganza en el gimnasio


    Fecha: 18/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Dajin, Fuente: CuentoRelatos

    El sábado por la tarde mi mujer y yo fuimos al gimnasio como de costumbre, habíamos cogido la ropa de deporte y los bañadores para poder hacer piscina después, el caso es que estábamos haciendo la rutina de siempre cuando vi a dos tíos que no paraban de examinar a mi mujer, y no me extraña, con esas mallas ajustadas que llevaba estaba muy apetecible; su hermoso culo quedaba bien dibujado y la raja del coñito bien marcada también, como les pasa a todas las mujeres que se ponen ese tipo de ropa.
    
    Total que eso me cabreó, y encima la pillé mirándolos, no obstante intenté tranquilizarme, pero la gota que colmó el vaso fue cuando llegó aquel día el nuevo profesor de fitness, como todos los profesores se dedicaba a corregir las malas posturas que hacían los clientes con las máquinas, pero es que este iba todo el rato a por mi mujer; riendo con ella y preguntándole cosas que no le importaban, Laura “para variar” se puso a coquetear y yo pillé una mala leche del copón, hasta que pasada una hora discutí con ella a base de frases sarcásticas.
    
    Me enojé tanto que le dije que me marchaba sin hacer piscina ni terminar las tablas, ella me contestó que había venido al gimnasio a hacer gimnasia y si quería irme que me fuera solo, ¡por mis cojones que lo hice!
    
    Y la dejé allí plantada, pero ella siguió como si nada, estaba enfadada y pensó en darle más cuerda a sus admiradores para vengarse de mí. Sudorosa, sus pechos se le marcaron aún más y cuando notaba que la miraban hacía los ...
    ... ejercicios de manera más sensual, incluso repitió en algunas máquinas, como en la de tumbarse boca abajo y levantar pesas con la parte trasera de los tobillos, esto era mayormente para los gemelos, pero ella arqueaba ligeramente la espalda para poner su precioso trasero más en pompa, a los tíos aquello le moló casi se les salían los ojos.
    
    Habían pasado más de veinte minutos desde que acabó con sus tablas cuando decidió ir a la piscina, no sin antes, claro está, expresar sus pensamientos en voz alta.
    
    -¡Y ahora, a la piscina!
    
    Los dos tíos se miraron, ellos también habían acabado las tablas hacia rato, la siguieron por el pasillo muy de cerca, uno estaba casi pegado a su culo, el otro hizo ademán de tocárselo como broma, Laura que no era tonta sabía que le pisaban los talones, y rápidamente se paró en seco como si fuera a atarse las zapatillas de deporte, el tipo que tenía detrás no le dio tiempo a frenar y la golpeó con su entre pierna en toda la raja, mi mujer casi se cae hacia delante de no ser por los rápidos reflejos del culpable del impacto, que la cogió por las caderas y la atrajo hacia sí volviéndola a golpear con el paquete, la bella dama se incorporó tranquilamente y girando la mitad de su cuerpo –ya que él todavía la sujetaba– le dijo casi pegada a su cara:
    
    -¡UY, que tonta soy!, lo siento es culpa mía.
    
    -No he sido yo, no miraba hacia delante.
    
    -¿Y qué mirabas?
    
    Sonriendo le dio un golpecito con el culo para liberarse de él y fue a los vestuarios a ...
«1234»