1. Cuando nuestra hija, nos dijo a su madre y a mí que no quería seguir estudiando……


    Fecha: 20/06/2026, Categorías: Hetero Incesto Infidelidad Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30

    Cuando mi hija nos dijo a su madre y a mí, que no quería seguir estudiando, mi mujer se llevó las manos a la cabeza, y entre llantos y gritos le dijo. “No, vagas no quiero en casa.” y dirigiéndose a mí, me dijo. “Ponla a trabajar limpiando en la tienda, se acabó eso de vivir de nosotros, si quiere dinero que se ponga a trabajar”. Yo que soy mucho menos dramático que su madre, sencillamente le dije. “Desde mañana comenzaras a trabajar en la tienda, limpiándolo. Y quizás dentro de un tiempo que aprendas todo, puede que algún día lo dirijas”. La verdad es que no pensé que mi mujer se pusiera tan dramática, pero conociendo a nuestra hija, la verdad es, que eso de seguir estudiando no es lo suyo, bien temprano, toqué la puerta de su cuarto, diciéndole. “Nos vamos en una hora, así que levante, y desayuna”. Desde luego que mi mujer, aún seguía durmiendo, a toda prisa, mi hija se vistió, desayunó, y cuando llegué a la camioneta, ya ella me estaba esperando, durante todo el trayecto, le fui diciendo cuales iban a ser sus deberes, pero que lo más importante, era que ella aprendiera, el manejo de la tienda y de todos los servicios que prestamos. Pero al mismo tiempo que le iba diciendo, eso, fue que me di cuenta de que andaba vestida de manera muy cómoda por decir algo, quiero decir mi hija estaba usando una muy corta minifalda, y una corta y semitransparente blusa, por lo que discretamente, yo no podía apartar mi mirada de sus muslos, no bien llegamos a la tienda en la que vendo y ...
    ... distribuyo todo lo relacionado con electricidad, mi hija de inmediato se dedicó a limpiar, y recoger, todo lo que los otros dos empleados, que son sus primos, dejaban regado. Desde el primer día, se dio cuenta de todo, es decir si sus primos no ensuciaran tanto, ella trabajaría mucho menos, y la pasaría mucho mejor, pero también se dio cuenta de que ninguno de los dos perdía ocasión, para observar sus muslos, piernas, y tetas, ya que como siempre viene, de lo más cómoda, y fresca, es muy probable que ellos dos, sin proponérselo, le vean los pantis, las nalgas, las tetas y hasta su depilado coño, si se les presentaba la ocasión. Así que cuando ya ella tenía una semana, limpiando el almacén del negocio, les dijo a sus primos. “Les propongo un trato, ustedes dos me ayudan a limpiar, y no ensucian. Y al final, les tengo una sorpresa. ¿Qué les parece?” Los dos se sonrieron, y sin más ni más la ayudaron a limpiar, ya en la tarde, los dos se le acercaron, y el mayor de ellos dos le preguntó. Y bien ¿cuál es la sorpresa? Mi hija de inmediato le respondió “La sorpresa por no ensuciar el almacén, y ayudarme a limpiarlo es…” Y en ese instante separó sus piernas, y levantándose la falda, mostrándoles sus blancos pantis, les dijo mirándolos fijamente a los dos. “Que les parece, si nos divertimos los tres un rato, pero eso sí, de ahora en adelante, todo lo que ensucien, o desordene lo tienen que limpiar, y recoger.” Por lo que luego me enteré que ambos se miraron mutuamente, como que no creían ...
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