-
Mi cuerpo mi puteria
Fecha: 21/06/2026, Categorías: Incesto Autor: cachorra, Fuente: TodoRelatos
... bajo mis manos, pero también siento como si fuera un tipo de masa, pero una masa dura, mis senos son redondos, firmes, lo suficientemente firmes como para que no tenga la necesidad de usar sujetador (Amo mis manos alrededor de tu cuello) Mientras disfruto el masaje en mis senos, sigo caminando hacia el espejo, un pie delante del otro, veo como mi cintura esvelta con mi vientre plano se contonea con mis caderas abultadas, de izquierda a derecha; me doy cuenta que mi cuerpo tiene una forma de reloj de arena (ahora sé quién eres, no fue tan difícil, simplemente comprenderte) Camino lentamente con un pie frente al otro, mis piernas, aunque no son flacas, si son delgadas, espero que me entiendas; son largas, muy largas, que terminan en mis pies de dedos delgados y pequeños. (Me gusta la suciedad que esta entre tus rodillas) cuando me paro a un lado del pequeño sillón de color crema subo mi pierna izquierda al asiento, y bajo mi mano sin despegarla de mi cuerpo; acaricio mi abdomen plano y firme, y mientras rebaso la frontera de mi ombligo hacia el sur, abro mi pierna que está arriba del sillón para poder ver en el espejo mi pequeña vagina rosada, para poder ver el poder entre mis piernas. (Me gusta la forma en la que aun dices “Por favor”) y con dos de mis dedos separo mis labios vaginales para ver lo que en ocasiones se necesita para cerrar un trato. Después de acariciar mi pequeño clítoris que me provocan gemidos de placer, bajo mi pierna del sillón y doy un paso para ...
... quedar entre el espejo y él. Mientras comienza una nueva canción, ahora es una chica de voz dulce que canta lentamente la letra del autor Armando Palomas. Me pongo de lado. (Me podrás tener cuando tú quieras) lo primero que noto es que soy delgada y así puedo admirar mejor mi estomago plano; se ven mejor mis senos redondos y paraditos, pero también resalta mi culito. (Me podrás vestir de niña mala) Tengo un trasero pequeño, pero esta super parado, redondo. (Quita mi falda de colegiala) con ambas manos tomo mis nalgas y las aprieto, más masajeo. Siento mi piel fina, sin imperfecciones y puedo sentir la firmeza de mi culo. (Me podrás robar la inocencia) De repente me llegan los recuerdos de todos los piropos que me han dicho en la calle, “Ese culo pide a gritos un macho” “mamita dime para cuando lo estrenamos” “así zorrita muévelo bien” y sin pensarlo dos veces me doy una nalgada. Mi piel se mueve, pero por la firmeza, en menos de lo que dura un parpadeo rápido, mi piel deja de temblar, tengo un culo firme. ¿Esto es lo que los hombres quieren de mí? ¿Solo quieren mi cuerpo? ¿Realmente estoy hermosa como ellos dicen? Me doy un par de nalgadas más sintiéndome alagada, feliz por los piropos de los hombres; recuerdo la primera vez que un hombre que no fuera mi padrastro me toco, el hombre del cine, después el hombre del bus y el señor de la tienda. Las nalgadas de ellos me provocaron miedo, vergüenza, confusión, pero también curiosidad y emoción, recuerdo cuando me han ...