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Mi cuerpo mi puteria
Fecha: 21/06/2026, Categorías: Incesto Autor: cachorra, Fuente: TodoRelatos
... mi cerebro toma el control de mi realidad, imágenes de un hombre con ropa de obrero de construcción entra por mi puerta, me ve ahí semi acostada en el pequeño sillón y sonriendo se saca su herramienta de los pantalones para metérmela hasta el fondo con un gemido gutural de macho acompañado de “puta, que rica estas” saliendo de su boca. Aprieto los ojos y al abrirlos me veo sola, me veo al espejo y sigo siendo yo, una adolescente tímida frente al mundo, pero obediente con su padrastro; sigo moviendo mis dedos de adentro hacia fuera mientras que con los dedos de mi otra mano frotan con fuerza mi pequeño clítoris. Me veo a los ojos, pero hay algo diferente, si soy yo; pero es como si no fuera yo. La adolescente del espejo me mira a los ojos sonriendo y gimiendo gesticula con sus labios la frase “soy una perra, una puta que solo sirve para abrir las piernas” y al momento me sonríe para morderse los labios. En el reflejo del espejo se ve como se abre la puerta que está a la espalda de ella para que un hombre corpulento, algo gordo, totalmente clavo, con una mirada ruda y violenta la mira con deseo. Ella no lo voltea a ver, pero si siente su presencia, sonriendo extiende la palma de su mano como esperando que le den una copa. Aquel hombre de brazos musculosos y lleno de tatuajes como expresidiario se baja el pantalón y deposita su barra de carne en la mano de esa adolescente con mirada de zorra viciosa. Ella sin dejar de mirarme se agacha ligeramente para meterse esa verga ...
... hasta el fondo de su garganta, sin dejar de mirarme, sin dejar de sonreír. Mis dedos sobre mi pequeño clítoris se mueven frenéticos, mientras un segundo dedo lo meto en mi vagina; el placer es indescriptible; en un fuerte gemido miro al cielo, pero al regresar la vista al espejo, aquella escena ha cambiado. La chica se está sentando en una verga de un hombre desconocido, mientras el hombre de aspecto violento se limpia la verga con sus bragas y sale del cuarto, pero hay otro hombre recargado en la pared esperando su turno. Entre brincos y gemidos la mujer se corre en un gran orgasmo lo que hace que el hombre que esta debajo de ella se corra por sus contracciones vaginales. Se levanta para dejar ir a a aquel hombre mientras que el que estaba recargado en la pared se acerca a ella; la toma del cabello con fuerza obligándola a alzar la cara hacia él; le da un beso brusco y dominante, la mira a los ojos y le da un par de cachetadas bruscas, un par de cachetadas que simbólicamente dicen “Yo mando aquí, tu solo estas para desecharme, tú no tienes opinión” la empuja al pequeño sillón para ponerla en cuatro y colocándose detrás de ella se la mete por su puerta trasera haciéndola gritar y gemir de felicidad, mientras el hombre la domina tomándola con rudeza de su cabello y dándole nalgadas. Hay tres hombres más esperando su turno. Mi cuerpo se convulsiona por el placer, mi espalda se curva por la rigidez de mis músculos. Mi orgasmo es impresionante, fuerte, demolido. Casi igual a ...