1. El vacío de mi vida


    Fecha: 21/06/2026, Categorías: Incesto Autor: Daniel_Arellano, Fuente: CuentoRelatos

    ... momento.
    
    Después de experimentar tan mágica sensación, después de entregarnos al deseo de un simple beso de amantes, bajamos lentamente de flotar en el vacío a acostarnos en una cama donde acaricie su pelo mientras se acomodaba sobre mi pecho, abrazándonos como dos amores viejos que disfrutan de la simple compañía del otro, besé su frente y me quede oliendo su cabello por varios minutos hasta que ella empezó a besarme el cuello.
    
    Subió rápidamente a mis labios, y yo la recibí desesperado por su aliento, como si mi vida dependiera de besarla, la tome de las mejillas, baje mi mano lentamente desde su cara hasta su cadera, ella me subió su pierna, invitándome a saborear sus nalgas, las acaricie suavemente, metí mi mano en su pantalón, sentí su piel fría, erizada por la excitación, seguí tocando su piel por debajo de su suéter púrpura, tocando su pequeños pechos, jugando con su pezón.
    
    Dejó de besarme y se acomodó sobre mí, se quitó el suéter quedando desnuda del torso, tomo mi mano, la puso sobre sus pechos, los apretó, al intentar levantarme para saborearlos ella me hizo retroceder y recostado los acercó a mis labios, los besé y mordí, mientras ella gemía despacio como si fuera un secreto en su cabeza, que poco a poco salía por su boca.
    
    Nos quitamos la ropa, como quien se quita un peso de encima, derribábamos la barrera de lo moral, igual que antes no existía nada en nuestra mente mas que deseo, deseo que teníamos que satisfacer, se acostó boca arriba con las piernas ...
    ... abiertas, bese sus piernas delgadas y erizadas, subí saboreando su piel hasta su vagina, la inunde de saliva y comencé a darle placer con mi lengua, la hacía transformar esos gemidos bajos, en gritos de amor, me envolvía con sus muslos, moviendo su cintura al ritmo de mi lengüeteo, con pequeños besos subí hasta su abdomen plano, nunca había pensado que su cintura era tan delgada hasta que mi cara estuvo tan cerca, como un niño que saborea un dulce recorrí desde su ombligo a sus pechos.
    
    Mi vida se sintió elevada en otro nivel, cuando la penetre, entre con cuidado, mirándonos a los ojos siempre, sintiendo cada centímetro uno del otro, un movimiento lento nos poseyó, en perfecta armonía, sentía el fuego de nuestros corazones, salir de entre la piel para unirnos en un solo ser de deseo y placer, tenía a la mujer perfecta para mí, nos gozamos de muchas formas, pero en medio de unos deliciosos sentones que me daba.
    
    Mientras sentía sus 45 kilos caer rítmicamente sobre mi, sosteniéndose de mi cuerpo para penetrarse más rápido con mi miembro, me di cuenta de que era un sueño, de pronto todo comenzó a oírse menos, sus gemidos parecían alejarse, hasta solo escuchar el eco de su último “mi amor”, quede solo en un vacío obscuro, frio, y solitario, no podía ver nada, no diferenciaba si mis ojos estaban abiertos o cerrados.
    
    Cuando al fin logre diferenciar siluetas, me encontraba en mi habitación, ya había despertado, no se sentía normal, no era como despertar de cualquier noche de ...