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TusFetiches S.A. (parte 1)
Fecha: 22/06/2026, Categorías: Fetichismo Autor: elzorro, Fuente: CuentoRelatos
Lorena. Lorena yacía boca abajo sobre el coqueto sillón de un pequeño saloncito. Estaba completamente desnuda. A su lado Esteban, su chico, unos años mayor que ella, y vestido con solo una camiseta de tirantes, calzoncillos y calcetines blancos, le apartó el cabello negro despejando su nuca. Luego, con la yema de su dedo índice, trazó una línea a lo largo de su columna vertebral, deteniéndose en el nacimiento de la rajita del culete femenino. La chica suspiró. Había cerrado los ojos al notar el contacto con el fin de disfrutar de las caricias y ahora, aguardaba expectante algo más. Esteban no la decepcionó. Y pronto, el dedo masculino, juguetón, encontró el camino entre las nalgas introduciéndose en la vagina de la mujer. Lorena arqueó la espalda y gimió. Minutos después, sentados en el sillón, la muchacha oyó la pregunta. -¿Te gustó? La aludida movió la cabeza afirmativamente. Claro que le había gustado, ¿a quién no podía gustarle aquello? Y, sin embargo, egoístamente, ella quería más, lo único, no sabía cómo pedirlo. Esteban era un chico delicado, romántico y clásico. Se conformaba aparentemente con poco, pero… y de eso estaba casi 100% segura, quería una chica formal, femenina y buena. Lorena no se tomaba a si misma por buena, sus pensamientos eran los de una rebelde, o eso quería ser… y solo pensar así merecía, como poco, unos azotes. Sí, la idea de ser azotada había pasado una y otra vez por su mente. A veces, cuando copulaban, había hecho ...
... ademán de recostarse sobre el regazo de Esteban esperando que este la diese una nalgada, pero todo lo que había conseguido era una caricia o un beso en el pompis. Quizás es que no estaba haciendo todo lo posible. -¿Y tú, disfrutas algo? –le devolvió la pregunta. -Sabes que el perfume de tu piel es el mejor premio que… Lorena dejó de escucharle, “el perfume de su piel” pensó, lo que deberías oler son mis pedos. Por un instante fantaseo con ventosear y recibir un castigo ejemplar… Lo único, de nuevo el temor, el estar casi segura que, en lugar de un castigo, recibiría un reproche de palabra y quizás, cierto distanciamiento… y eso no podía ser, no, ella necesitaba las caricias de aquel hombre, el calor de su cuerpo en las noches de tormenta, él era su faro y su sustento, él era… Distraída, apoyó su mano en los calzoncillos de Esteban. No recibiría sus azotes pero aquel chico merecía una recompensa le gustase o no. -Vamos, bájate esto, que quiero que te corras tú también. El hombre obedeció dejando al aire su miembro crecido y excitado. Lorena se levantó del sillón, se arrodilló delante del pene y sacando la lengua comenzó a lamerlo sin importarle el tacto de algún que otro grueso pelo. Los mirones. Pedro, en pijama y zapatillas de andar por casa, leyó el anuncio adulto en la web. “Se buscan mirones”. El asunto prometía, al parecer una empresa llamada “TusFetiches S.A.” ofrecía una especie de obra teatral interactiva en la que los protagonistas, ...