1. Sección de caballeros II


    Fecha: 23/06/2026, Categorías: Fetichismo Masturbación Voyerismo Autor: Briefs, Fuente: SexoSinTabues30

    Sección de caballeros II
    
    Durante el camino me enteré de varias cosas. El chico bajo y delgado se llamaba Emilio, tenía 17 años, el más alto era Raúl, estaba a punto de egresar de la normal, maestro en educación física. Hacia sus prácticas y servicio social en el deportivo de la colonia, apoyando a la academia de atletismo. Había quince miembros, todos entre los 10 y 18 años. Emilio era el más antiguo y por eso el entrenador Manrique le confiaba las compras. Yo pregunté porque era tan importante esta, de bikinis.
    
    -Al Erick se le hincho bien culero su huevo. Estábamos estirando y de repente empezó a gritar. Hasta llegó el paramédico y todo el pedo.
    
    -Fue una torsión testicular. -dijo Raúl- En realidad, para entrenar basta con cualquier tipo de ropa interior ajustada, no hacía falta que fuera trusa, e incluso así le podría haber pasado.
    
    -Manrique se emperró porque cuando lo revisaron vio que se había puesto un bóxer guango. Después de que su jefa se lo llevó; fue por el reglamento y nos cagó. Ahí decía que usábamos calzón corte bikini y short blanco de correr.
    
    -Ese reglamento está desactualizado. Un boxer brief o una licra bastan.
    
    -Dile al viejo. El chiste es que me dio dinero para ir por calzones para todos. Hasta para él y tú. Que porque son el ejemplo.
    
    Yo sentía la punta de mi glande cada vez más húmeda. Por la calle pasaban hombres y me hubiera gustado que las bolsas del super fueran transparentes, para que pudieran ver las trusas, adivinar que en unos ...
    ... instantes nos íbamos a poner esos bikinis. Llegamos a mi casa. Abrí la reja del jardín y los deje pasar primero. En las escaleras fue inevitable hipnotizarme con el culo de Raúl, firme y redondo. Se notaba que hacía ejercicio desde siempre. Ya adentro, Emilio se acabó de golpe un vaso de agua y se dejó caer en el sillón. El líquido le escurría por la barbilla y el pecho. Contrastando con el volumen y fuerza de Raúl, él parecía una máquina flexible y ligera, un guepardo. Sin embargo era tosco y directo.
    
    -¿Dices que tu jefe llega en dos horas?¿Pues a entrusarse, no?
    
    Empezó a sacar y abrir los paquetes de trusas. El olor a plástico y a tela nueva no lo olvidaré. Arrojo frente a mi un bikini verde talla chica y otro blanco, mediano, con estampados rojos del conejo de playboy. A Raúl, que permanecía quieto en un rincón viendo su teléfono le aventó a la cara uno negro y otro morado, de rombos, grande y extra grande, que dejo caer al piso.
    
    -¡Órale pues!- Emilio se quitó los tenis y se bajó el pants. Yo empecé a caminar a mi cuarto. sentía una bola en el estómago y la cara ardiendo. Me moría por voltear a ver pero también por salir disparado, mi pito ya no podía más.
    
    -¿A dónde wey? No me digas que te da pena.- Voltee a verlo. Sus piernas eran firmes, velludas, ni muy delgadas ni muy anchas. Tenía en sus manos un bóxer que se veía viejo, con rasgaduras. Desde que había dejado de bañarme con papá, de lo que no recordaba nada, no había visto los genitales de nadie. Su verga ...
«123»