1. It girl despechada


    Fecha: 24/06/2026, Categorías: MicroRelatos, Autor: Lena Hache, Fuente: TodoRelatos

    Era tarde y la oficina estaba casi vacía. Sólo quedábamos Isabel y yo. Ella era una chica popular, guapa y siempre estupenda que volvía locos a los hombres de la oficina. Yo era tan coqueta como ella, pero pasaba desapercibida por mi timidez. No teníamos mucha relación, pero cuando nos quedábamos a solas a ella se le soltaba la lengua y yo cogía confianza. Al final parecíamos mejores amigas.
    
    Esa vez fue lo mismo, pero su actitud era diferente. Estaba rara. No se atrevía a decirme lo que le pasaba, pero no aguantó las ganas y me acabó confesando que su novio le había puesto los cuernos con su hermana (la de Isabel). Yo no sabía reaccionar a aquella situación, sólo me quedé a su lado y le di un abrazo.
    
    - A veces pienso que debía haberle dicho que sí a la chica que se me declaró en el insti, pero me daba pánico ser lesbiana. Yo tenía una reputación que mantener, era la chica popular. - Me dijo entre sollozos.
    
    - Ahora también tienes esa reputación.
    
    - Pero no es lo mismo, ahora me da igual lo que piensen de mí.
    
    - Nunca es tarde. - Dije mientras me preparaba para besarla.
    
    Ella me vio venir y no se apartó. Todo lo contrario, se anticipó y fue ella la que ...
    ... me besó.
    
    - No sabía que te gustaban las mujeres. - Dijo ya sin llorar, pero con lágrimas en sus mejillas.
    
    Sonreí y la besé. Sin prisa nos fuimos manoseando y desnudando la una a la otra. Fueron mucho minutos de caricias, besos y miradas. Sin apenas decir nada.
    
    - Quiero comerte el coño. - Me dijo mientras se arrodillaba.
    
    No esperaba que lo hiciese tan bien. El saber que era su primera vez me daba mucho morbo, pero aun así no pensé que tardaría tan poco en correrme. No me dejó moverme. Quiso darme placer de todas las maneras que se le ocurrían. Fue extremadamente placentero sentir su lengua en mis pezones, su rodilla en mi coño y su mano haciéndome cosquillas en el ombligo. Me dejó echa polvo, pero yo no podía dar eso por terminado sin hacer que ella se corriera. Cambiamos los papeles y ahora era yo la que le sobaba y lamía todo el cuerpo. Cuatro orgasmos le conté antes de que me pidiera probar las tijeras. Chocábamos nuestros coños como locas y cayeron dos orgasmos más. No paramos hasta quedarnos dormidas en pleno acto.
    
    Despertamos en mitad de la madrugada con el tiempo justo de volver a casa, asearnos y cambiarnos de ropa antes de volver al trabajo. 
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