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Trio en el polígono- parte 2
Fecha: 24/06/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Allu, Fuente: TodoRelatos
Estábamos ya a mediados de julio, en sábado sobre las 11 de la noche y aún hacía una calor intensa. Rápidamente localicé el camión de nuestro desconocido, estaba aparcado justo en el mismo lugar que la otra vez. Me coloqué al lado de la cabina y toque el claxon un par de veces, tuve que repetirlo varias veces hasta que apareció nuestro camionero detrás de las cortinillas que cubrían los cristales. Al vernos, hizo un sonrisa de satisfacción, abrió la puerta del camión y nos hizo gestos para que subiéramos. Esa no era la idea que teníamos, pensábamos en volver al terreno de al lado para repetir en nuestro coche lo que pasó hacia unas semanas. “Vamos?” Le pregunté a mi mujer. Ella me respondió con un “Vale” no muy convincente, estaba claro que estábamos totalmente descolocados. Aún así, aparqué el coche frente el camión y nos dirigimos al el, desde arriba el hombre nos dijo: “Ya veo que os gustó mi polla”. Empezamos a subir, ella delante y yo detrás. Arriba nos esperaba el camionero sujetando una cortina para que pasásemos a la parte trasera de la cabina. Allí había una pequeña cama bastante mugrienta una neverita, alguna revista porno y muchísimos trastos. Nada más entrar me di cuenta que la situación allí sería muy diferente a la de la primera vez. En mi coche yo controlé en todo momento los actos del camionero, pero ahora estábamos en su territorio. El camionero se empezó a desvestir, nosotros estábamos frente a él, inmóviles, mirando a todas ...
... partes, cuando dijo: “Vamos desnudaros, para que habéis venido, si no?”. Lo hicimos rápidamente y en completo silencio, al terminar ya teníamos frente a nosotros aquella descomunal polla. “Podéis empezar chupandomela” dijo. Y otra vez sin decir nada, nos arrodillamos y empezamos a lamerla y chuparla. Mi mujer la agarraba con la mano, se la metía todo lo que podía en la boca y luego me la ofrecía a mi. Así estuvimos hasta que el dijo: “Guapa deja que el calvito me la ponga dura y tú ven, quiero comerte esas tetazas”. Mi mujer se levantó y él le agarró un pecho y empezó a chuparlo, alternaba chupadas y lametones entre un y otro pecho mientras los estrujaba con sus manazas. Yo seguía chupandosela, algo que no me excitó demasiado aunque reconozco que la primera vez, me corrí cuándo tenía esa polla en mi boca, pero fue después de mucha excitación. Al poco rato empecé a oír gemidos de mi mujer, miré hacia arriba y vi que él había metido otra vez su abultado dedo corazón en el coño de ella. Lo movía con rapidez y con energía, mientras seguía saboreando sus pechos. Pude ver claramente como los fluidos del coño le bajaban por el muslo. Esa imagen si que hizo que se me pusiera completamente dura, ver mi querida esposa gozar es lo que más me excita. Seguí con mi cometido, hasta que él me apartó empujando mi frente hacia atrás. Se sentó en la cama y con las piernas por fuera se tumbó. Tenía cogida a mi mujer por la muñeca y tirando de ella le dijo: “Preciosa, súbete ...