1. Todo comenzó con un Derbi, y finaliza... (II)


    Fecha: 24/06/2026, Categorías: Gays Autor: Jhosua, Fuente: TodoRelatos

    ... mí, llenándome por completo. Nos quedamos así, entrelazados, nuestros cuerpos sudorosos y saciados, mientras recuperábamos el aliento. Exclame.
    
    ·“Ha sido increíble”.
    
    Murmuré, mi voz aún temblorosa. Él sonrió, un gesto de satisfacción y orgullo.
    
    ·“Lo sé. Y esto es solo el comienzo”.
    
    Exclama.
    
    ·“No todos los días, te encuentras una ‘cosita’ tan hermosa. Todavía tengo muchas cosas planeadas para ti”.
    
    Esa noche, me quede dormido entre sus fuertes brazos. También es verdad que, como un animal, aún permanecía su enorme miembro dentro de mí, no deseando sacarla a no ser que fuera por mí, por los movimientos del cuerpo, o a realizar alguna necesidad fisiológica.
    
    Me desperté al día siguiente con un dolor sordo en todo mi cuerpo, un recordatorio vivo de la noche anterior. Mis músculos protestaban con cada movimiento, y sentí una punzada de incomodidad en mis partes íntimas, aún confinada en la jaula de castidad.
    
    La habitación estaba en silencio, excepto por el suave sonido de la respiración de mi amante, que ya no estaba a mi lado. Me levanté lentamente, mi cuerpo protestando a cada paso, y me dirigí al baño.
    
    Al entrar, sentí el alivio inmediato de la frescura del azulejo bajo mis pies descalzos. Me acerqué al inodoro, me senté sobre la taza del wc, aliviando mi vejiga con un suspiro de satisfacción. Justo cuando terminé, una voz profunda y tentadora resonó desde el interior de la ducha. Exclama.
    
    Cielo, si quieres ducharte, hazlo. Y te vienes a la ...
    ... cocina a desayunar, o si prefieres, te acompaño en la ducha”.
    
    La oferta era tentadora, pero mi estómago rugía de hambre. Opté por la primera opción, ansioso por saciar mi apetito. Salí del baño con una toalla firmemente anudada en la cintura, sintiendo la mirada de mi amante recorrer mi cuerpo.
    
    Me guio hacia la cocina, donde el aroma de café recién hecho y pan tostado llenaba el aire. Me senté en uno de los taburetes de la barra, observando cómo se movía con confianza, preparando nuestro desayuno. Puso un plato frente a mí, lleno de delicias tentadoras, y se sentó a mi lado, sus ojos nunca dejando los míos. Exclama.
    
    ·“Come”.
    
    Instruyó, su voz suave pero firme. Soltando.
    
    ·“Necesitarás tu energía”.
    
    Obedecí. La tensión creció mientras devoraba la comida con un entusiasmo que lo hacía reír. Entre bocados, noté que la toalla colgaba del taburete, supuestamente desanudada.
    
    Me dejó desnudo, exponiendo mis piernas torneadas ante sus ojos. La sensación de vulnerabilidad era extraña, pero también emocionante y morbosa. Sus ojos se detuvieron en la jaula de castidad, y una sonrisa traviesa curvó sus labios. Exclama.
    
    ·“Veo que estás cómodo”.
    
    Comentó, su tono lleno de insinuación. Exclama.
    
    ·“Te ves bien así”.
    
    Comentó, su mano rozando mi muslo desnudo. Se levantó, desapareciendo tras una puerta unos minutos, regresando con unas prendas en sus manos. Haciéndome saber.
    
    ·“Algunas prendas de mis amigas, se dejaron esto”.
    
    Eran una serie de conjuntos de ropa ...