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Una herencia inesperada V
Fecha: 24/06/2026, Categorías: Incesto Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos
... horarios de trabajo de mi madre ella volvía siempre después de que nosotras estuviésemos dormidas, decidí preguntarle si ella estaba al corriente de lo que estaba pasando y le conté que me excitaba muchísimo oírlas retozar, motivo por el que últimamente yo me estaba masturbando mucho más que antes. -Me dijo que era consciente de todo, me tranquilizo, me dijo que no era nada malo ya que ellas estaban perdidamente enamoradas la una de la otra, y también que era normal que yo hubiese incrementado mi actividad sexual pues ya tenía una edad en que mis necesidades físicas me lo demandaban. – siguió explicando Carlota a sus dos confidentes – Entonces la pregunte si yo sería también lesbiana como Inés y ella me tranquilizo, me dijo que eso lo sabría yo misma cuando me sintiese atraída por alguna persona, según esta fuese hombre o mujer, e incluso me dijo que podría ser que me atrajesen ambos géneros, como al parecer le ocurre a ella. Aprovecho entonces para darme consejos de como tenía que comportarme y también de que debía evitar que me pasase como a ella que se quedó embarazada sin esperarlo. -Aquel día fue un día especial, pues conocí mucho más a mi madre y ella también a mí. Me confeso que ella tenía de vez en cuando algún rollete si encartaba, pero siempre con hombres o mujeres que la inspiraban total confianza y desde luego sin ninguna intención de tener una relación seria, motivo por el que le daba igual que estuviesen solteros o casados. Entonces también me conto, ...
... que cuando no tenía a nadie que le mereciese esa total confianza, ella también se masturbaba regularmente y que tenía varios juguetes sexuales que me iba a enseñar a utilizar, y fue entonces cuando me dio el consejo de salir siempre a la calle completamente satisfecha sexualmente. -Durante unas semanas, un par de veces al día cuando no estaban Inés y Andrea, me estuvo enseñando a utilizar sus juguetes e incluso me compro alguno para mi sola y también compro dos arneses para enseñarme como seria si estuviese con un hombre. – Carlota seguía explicando su historia en voz baja, como un susurro, y las otras dos escuchaban completamente fascinadas y en el más absoluto silencio – Poco a poco nuestras practicas se fueron volviendo mucho más atrevidas, empezamos dándonos algún que otro piquito, más adelante besos mucho más excitantes, primero en la boca, luego en la cara, en el cuello, en las orejas, y sin darnos cuenta terminamos besándonos por todo el cuerpo, desde la frente hasta los pies, y consecuencia de todo eso en la actualidad nos complacemos mutuamente y cubrimos nuestras necesidades sexuales. -¿Vosotras creéis que mi madre y yo somos lesbianas? – pregunto cándidamente Carlota – Yo por lo menos disfruto como una loca, y con lo que ha pasado esta tarde, y a pesar de que Mel me pone muchísimo, creo que si lo soy. -Eso lo vamos a comprobar ahora mismo. – dijo Esther resuelta a la vez que mandaba un mensaje por el móvil – Le acabo de decir a Mel que venga a dormir con ...