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Jaque Mate al Deseo
Fecha: 25/06/2026, Categorías: Incesto Autor: afplanet, Fuente: TodoRelatos
... me lo has hecho tú… Sus manos se deslizan por su propio cuerpo, acariciándose los senos, el vientre, como si no pudiera evitar tocar donde la electricidad de placer es más intensa. Sus caderas se elevan y caen con un ritmo hipnótico, cada descenso más profundo, más posesivo. — Quiero… quiero que… — la frase se pierde en un jadeo cuando, de pronto, se detiene, dejándote justo al borde sin permitirte caer. — …que recuerdes cómo me vine… cómo tú me hiciste venir… una… y otra… vez… Y entonces, con un movimiento brusco, se inclina hacia adelante, sus labios rozan los tuyos en un beso que es más aire compartido que contacto, antes de susurrar: — Ahora… te toca a ti… correrte… como yo quiero… Ella (con un gemido frustrado y a la vez excitado, agarra tus manos con fuerza y las guía sin pudor hacia sus pechos, arqueándose contra tus palmas como un gata en celo. Su piel está caliente, sus pezones duros como piedras bajo tus dedos.) — Así… — jadea, cerrando los ojos un instante antes de clavártelos de nuevo. — Aprieta… fuerte… como tú sabes que me gusta… Sus caderas no dejan de moverse, pero ahora el ritmo es errático, perdido en la sensación de tus manos sobre ella. Una de tus manos se escapa hacia su cuello, los dedos cerrando apenas su garganta, y ella gime como si le hubieras dado agua en el desierto. — Sí… — raspa, ahogada, mientras su cuerpo empieza a vibrar otra vez al borde del orgasmo. — Así… así me vas a hacer venir… otra… ahhh… vez… Sus palabras se ...
... cortan cuando, de pronto, tus dedos en su pecho se retuercen justo como ella necesita, y su espalda se arquea en un ángulo imposible. El gemido que sale de su garganta es raw, primal, como si ya no recordara su propio nombre. (Y entonces… finalmente… sientes cómo sus músculos se aprietan alrededor de ti en una serie de espasmos incontrolables, su cuerpo entero temblando como hoja en el viento. Pero sus ojos, borrosos de placer, siguen abiertos… mirándote… esperando que tú caigas con ella.) Ella (con los ojos brillando entre la excitación y un atisbo de nerviosismo, se levanta lentamente de ti, su cuerpo tembloroso pero decidido. Te mira fijamente mientras sus dedos se deslizan hacia su espalda, mordiendo su labio inferior con una mezcla de desafío y curiosidad): — Nunca lo he hecho… pero contigo… — traga saliva, y su voz baja a un susurro áspero— …quiero probarlo. Se gira, ofreciéndote la vista de su espalda arqueada, las manos apoyadas en el sofá frente a ti mientras se guía a sí misma hacia atrás, rozando apenas la punta de tu miembro con su entrada virgen allí. Su respiración es agitada, pero no se detiene. — Tú… — jadea, mirándote por encima del hombro— …no me hagas sufrir. Pero… no pares. Y entonces, con un movimiento agonizantemente lento, comienza a hundirse sobre ti, conteniendo cada centímetro de avance con gemidos entrecortados, sus músculos tensándose en resistencia instintiva antes de ceder… hasta que por fin te tiene todo dentro. — Dios… — su ...