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Más de … Papi y mami.
Fecha: 27/06/2026, Categorías: Incesto Masturbación Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... ojos, vi a mí papá parado allí masturbándose … —¿Mí papá? … ¿Qué tiene que ver mí papá contigo? … —Bueno … Nada … Pero después de nuestra conversación, era tú padre el que estaba en mi mente … —¡Oh! … ¡Qué descarada que eres! … —Bueno … Cuando abrí los ojos y vi a mí papá, sonreí y seguí adelante … Él se acercó a mí cama y continuó a masturbarse … —Quería un primer plano de ti, ¿eh? … —¡Oh!, Dios, sí … Y yo de él … Ver su maravilloso glande aparecer y desaparecer como por acto de magia fue adorable … No imagino siquiera como podría sentirse su polla … —Sí … es una cosa extraña poder ver una polla y no tenerla … Así que no sabes como se sentiría dentro de ti … —¡Hmm! … De todos modos, él iba cada vez más rápido … Su glande se había tornado de un luciente color violáceo … Entonces comenzó a gruñir y explotó en andanadas de su blanco esperma que aterrizaron sobre mis tetas y en mi ombligo … Esto me hizo alcanzar la cúspide de un fabuloso orgasmo … ¡Dios Santo! … Estaba tan caliente … —¡Oh! Eso debe haber sido muy cachondo … —Ya lo creo …—Dijo una voz masculina. Era el papá de Isabel. Nos sobresaltamos, no nos habíamos dado cuenta de que él estaba allí escuchándonos. —¡Maldición!, papá … No sabíamos que estabas escuchando … —Bueno … Ambas están demasiado vestidas como para que las cosas se desarrollen en un sentido similar … Dijo encuadrándonos de pies a cabeza. Isabel estaba todavía con su pijama y yo estaba vestida con una falda y una ...
... blusa. Entonces decidí ir más allá e incitarlo a seducirnos. —¿Y si no lo estuviéramos? … Le dije mirándolo desafiante directamente a sus ojos. Debía asegurarme de que diera el paso siguiente. —Bueno … Ehm … En ese caso las cosas podrían ser del todo diferentes … Podríamos tener algo más cachondo … Como el espectáculo que te dio tu papá … —¡Oh! … Eso es interesante … Dije mientras me levantaba y comenzaba a desabrochar los botones de mi blusa, la deslicé por sobre mis hombros y la dejé caer al piso. Luego fue el turno de mi falda, bajé la cremallera del costado y cayó a mis tobillos. Rápidamente deshice el gancho de mi sujetador y lo dejé caer a los pies de la cama de Isabel. Mis diminutas bragas volaron a hacerle compañía. A continuación, me subí a la cama y me recosté con mis pesadas tetas apuntando hacia el cielo del dormitorio de Isabel. Separé mis piernas y me giré para darle una amplia vista de mi panocha al señor Alberto. A todo esto, Isabel se había despojado de los pantalones y la chaqueta de su pijama y no llevaba nada más encima, de modo que ahí estábamos las dos desnudas frente a los ojos de su papá que nos escudriñaba atentamente. Él comenzó a quitarse por sobre su cabeza su camiseta polo. Luego se deshizo de sus shorts y boxers. Un grueso pene pendía orgulloso de entre sus piernas, con un engurruñado saco conteniente sus enormes bolas. Gruesas venas azuletes recorrían la longitud majestuosa de su pija. Me subyugó sobre manera cuando esa bestia ...