1. Más de … Papi y mami.


    Fecha: 27/06/2026, Categorías: Incesto Masturbación Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... completamente esa cabezota luciente, fue algo alucinante. Lo estiraba al máximo y luego lo retrotraía arrugándolo todo hacia atrás. Estaba hechizada mirándolo hacerlo y me vinieron ganas de hacérselo yo. Cerré mis ojos y mis dedos encontraron la ruta entre mis piernas y comencé a masajear mi hendedura vaginal suavemente. Entonces el señor Alberto dijo perentoriamente.
    
    —No … Quiero que tú se lo hagas a ella y ella te lo haga a ti …
    
    ¡Oh, Dios! Nunca había hecho eso con Isabel. Nos miramos brevemente y tanteamos nuestros montes de venus. Mis dedos encontraron su protuberante clítoris, su panocha estaba caliente y mojada. Su botoncito del placer estaba duro y comencé a frotarlo suavemente en círculos. Gemí y jadeé cuando los dedos de Isabel encontraron mi coño y se introdujeron en mis candentes pliegues, una serie de corrientazos eléctricos me estremecieron cuando ella masajeó mí turgencia endurecida.
    
    Estaba observando al señor Alberto masturbarse, mientras yo masturbaba a Isabel y ella me masturbaba a mí. Éramos una maquina perfecta de masturbación. Un trio del placer. La mano del papá de Isabel aumentó a una vertiginosa velocidad y mientras jadeaba lo escuché decir.
    
    —¡Oh, sí! … ¡Oh, sí! … ¡Que hermosos coños! …
    
    Sus sonidos eran audibles mientras bombeaba su polla a toda velocidad. Trataba de ser suave y delicada con el coño de Isabel, frotando rápido y ligeramente su clítoris; mientras su toque era un poco más enérgico con el mío, casi sin darme cuenta comencé ...
    ... a mover mi pelvis al ritmo de los dedos de ella y gemí sintiendo que el aire me faltaba.
    
    Mis temblores iban en aumento, podía sentir los cosquilleos en mi bajo vientre y a cada golpecito que Isabel le daba a mí clítoris me hacía dar un pequeño salto de placer; las olas de lujuria comenzaban a expandirse por todo mi cuerpo. Isabel también estaba jadeando. Ambas teníamos nuestros fijos en la polla del señor Alberto, mientras su glande venía cubierto y descubierto velozmente por su prepucio. A un indeterminado momento él se sobresaltó y gimió diciendo en voz alta.
    
    —¡Oh, demonios! … ¡Oh, mierda! … ¡Maldición! … ¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Umpf! …
    
    Chorros y más chorros venían expelidos por el diminuto orificio en su glande. Abrí mi boca estupefacta y un chorro aterrizo entre mis labios abiertos, el segundo baño mis pesadas tetas y los chorros siguientes fueron dirigidos sobre Isabel. Hizo algunos movimientos lentos para exprimir la última gota de su esperma y luego nos miró.
    
    —¡Qué hermosas putitas que son! … ¡Creo que necesito una limpieza! …
    
    Isabel me dio una fugaz mirada y luego se arrastró hasta sentarse al borde de la cama frente a su padre, luego tomó la polla un poco lánguida y se la metió a la boca ordeñándola y exprimiéndola, lamiéndola por los costados. Pude ver su lengua recorrer toda la longitud de la polla de su padre. Luego volvió a tragarlo todo, su padre la miraba embelesado.
    
    —¡Santo carajo! …
    
    Exclamó y vi que su polla se estaba poniendo dura otra vez. ...
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