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Más de … Papi y mami.
Fecha: 27/06/2026, Categorías: Incesto Masturbación Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... Sabes que no haré eso contigo, ¿vale? … —Bueno … Me puso cachondo, pero no me dieron ganas de follarte … —Bien, pero me encanta verte cuando te masturbas … —¿Sí? … Dijo papá mientras deshacía el cordón de su bata y la habría para mostrarme su polla semidura. Vi en persona como su polla comenzaba a crecer y a endurecerse, su prepucio venía estirado y retrocedía un poco. Entonces yo también abrí mi bata y le mostré los labios regordetes de mi panocha. —Sí, papi … Me gusta … Mucho … Bajé mi mano y con dos de mis dedos abrí mis hinchados labios. ¡Dios santo! Estaba mojada, empapada, inundada. Papá envolvió su mano alrededor de su polla y la deslizó hacia atrás, haciendo retroceder su prepucio para revelar su glande hinchado, violáceo y luciente. —¡Oh, papi! … Continua así, por favor … Dije comenzando a mover mis dedos alrededor de mí clítoris, iniciando una serie de jadeos mirando la mano de papá que comenzaba a tomar velocidad magreando su grueso pene. Cambio ligeramente su posición, plegó ligeramente sus rodillas y echó su pelvis hacia adelante, sus bolas se columpiaban debajo de su verga; todo el tiempo su mano moviéndose rápidamente sobre su polla. Algunos globitos blancos aparecieron en el diminuto orificio de su glande. Estaba subyugada, no podía quitarle los ojos de encima, estaba hechizada con la magia de su polla. Me atraía, me cautivaba, como si estuviera llamándome, ¿querría papá una ayuda de mi parte? Aprisioné mi clítoris entre mi dedo ...
... pulgar y mi dedo índice; lo estiré, lo aplasté, lo sobajeé, agarrándolo cual, si fuera un diminuto pene y lo jalé hacia arriba y hacia abajo, al mismo ritmo que lo hacía la veloz mano de papá. —¡Oh, carajo! … Exclamó papá jadeando afanosamente, luego sacudió con fuerza su polla hacia arriba, como apuntando a algo, entonces disparó uno-dos-tres veces unos fuertes borbotones blanquecinos que salpicaron el piso de la cocina. Papá jadeaba exhausto inclinándose hacia atrás y moviendo sus caderas hacia adelante. Papá había eyaculado otra vez. Que espectáculo más hermoso que me regalaba. Saqué los dedos de mi fisura empapados en mis fluidos, miré a papá mientras me los llevaba a la boca, como si estuviera lamiendo una polla. ¿Querría él que le limpiara su polla? ¿Lo querría? Era una línea que no debía cruzar; ese era un deber de mi madre. Más tarde ese día me vestí y salí en autobús hacia la ciudad. Me senté en uno de los asientos laterales del vehículo con las piernas separadas y estaba segura de que mis bragas eran visibles. Cerré los ojos para no disturbar a quien me mirara, solo que esperaba que alguien disfrutara con la visual que estaba ofreciendo; quizás un muchacho o tal vez un hombre que luego se masturbaría pensando a mis bragas y mi conchita expuesta. Me junté con Magda en la cafetería de la plaza. Ordenamos un par de cappuccino y unas donas chocolatadas. Comenzamos a conversar un poco de todo, pero luego nos enfocamos en un tema de mutuo interés. —Yo también ...