1. Profesora particular (IV)


    Fecha: 28/06/2026, Categorías: Hetero Autor: Jano, Fuente: CuentoRelatos

    ... no, no!
    
    –Bueno, tú misma, pero… sabes qué te digo? Que ya puedes vestirte y marcharte. No te obligaré, no temas. Ningún problema!
    
    –Pero tito, no te enfades! – me levanto y le abrazo y quiero besarlo.
    
    –No, no. Mira, ya está, dejémoslo por hoy.
    
    –Tito, venga, va, hombre! – intento tomar su pene totalmente erecto pero él me lo impide – Deja que te masturbe, tito, y si quieres, me eyaculas en la cara! O en mis nalgas!
    
    –No, Esther, creo que me he estado portando muy bien contigo. Mejor que bien!
    
    –Sí, es cierto. Pero el culo, no!
    
    –Sabes qué? Ya te puedes ir y no vuelvas. Diré a mi mujer y a Fernando que ya no puedes venir más a darle clases y ya está.
    
    –Tito! No me digas eso! El trato es que no me obligarías a hacer nada que no quisiera!
    
    –Y no te obligo, ya ves. Ponte la chaqueta y márchate, tranquila. –me sube las bragas y me alcanza la chaqueta.
    
    –Ay, no sé, tito! Me sabe mal que te pongas así! Mira, ven, va, me tumbo y te corres en mis nalgas, va! – le doy la espalda, me inclino, me vuelvo a bajar las braguitas y me apoyo con los codos en el sofá para darle una visión irresistible – Va, tito, venga! Eyacula encima de mí!
    
    –No, Esther! Te quiero dar porculo y si no, nada!
    
    –Pero, es que… yo nunca… además, tú la tienes muy gruesa! O sea, no me iba a caber!
    
    –Eso no debe preocuparte. Tienes el culo muy flexible! Pero si hoy casi te he metido los diez dedos de las manos hasta el fondo!
    
    –Ay, no sé, siempre he pensado que daría mi culo a alguien ...
    ... especial, quizá cuando me case!
    
    –Yo soy especial para ti, Esther! Pero si te conozco desde que eras muy niña. Mira, ya verás, iré con mucho cuidado.
    
    –Tito, es que el culo… querría que la primera vez fuera para alguien con quien esté prometida. Y tú, o sea, estás casado, con la tita.
    
    –Venga, Esther, nadie tiene por qué saberlo. Mira, te meteré solo la punta y ya está.
    
    –Es que me hará daño! Y enseguida tendré que ir a dar la clase de matemáticas a… oh!… tito! Ay!
    
    –Esther, ya está, ya tengo el glande en tu culo. Lo tienes muy dilatado. A que no te duele, verdad?
    
    –Ay, no sé… no, lo cierto es que no… ay… me gusta la sensación… hmm! – Manuel me baja el sostén hasta debajo de los pechos y me los agarra y juega con mis tetas y mis pezones muy duros para él, me pongo a cien y yo misma me meto varios dedos en la vagina inundada de mis jugos y me masturbo con placer. Mi sexo rezuma.
    
    –Tienes el culo hirviendo, Esther! Me encanta!
    
    –Oh, gracias, tito, eres muy amable y cariñoso. Por favor, acaríciame el clítoris!
    
    –Sí, me enamora tu clítoris! Mi polla arde en tu ano!
    
    –Hmmm, ay, tito! Qué bien me acaricias! Ay, hmmm! Oh! Siento tu verga dentro!
    
    –Te hago daño, hija?
    
    –No, no, es que estoy muy caliente. Introdúcela un poco más si quieres.
    
    –Sí, seguro?
    
    –Algo más, sí. Me siento muy guarra, pero me da morbo también, tito!
    
    –Ya ves que soy muy delicado contigo, Esther!
    
    –Sí, tito! Acaríciame un poco más deprisa el clítoris! Y méteme tus dedos en el coño, ...