1. En una semana cambio mi vida para siempre


    Fecha: 29/06/2026, Categorías: Incesto Intercambios Sexo con Maduras Autor: Melany, Fuente: SexoSinTabues30

    Esa noche, estaba yo tumbada sobre mi cama semidesnuda, mirando esos videos porno que apenas hacía poco acababa de descubrir navegando por internet.
    
    Ya había visto varios, pero sin saber por qué, mis favoritos eran de esos en que niñas menores cogían con hombres mayores. Por alguna razón desconocida, me identificaba plenamente con esos y soñaba con estar así con algún viejo pervertido.
    
    No me fue difícil imaginarme a mi padrastro montándome y haciéndome todo eso que veía que hacían en los videos. Así, que, sin más, me empecé a tocar sin dejar de mirar.
    
    Esa fue una de las noches que mejor me la he pasado usando mis dedos, pero lo que fue mucho mejor fue imaginar que el hombre que abría mis piernas era mi padrastro.
    
    Pasaron un par de semanas, un buen día, el lunes, cuando iba caminando de regreso a la casa después del Cole, yo caminaba sobre la guarnición de la banqueta, haciendo equilibrios mientras que los autos pasaban a mi lado, no me daba miedo ya que como la calle es ancha los autos pasaban bástate lejos de mí, así que iba tranquila.
    
    De repente, un siento una mano que se mete bajo mi falda apretándome una nalga.
    
    Yo me sobresalte por lo inesperado de la situación. Me di vuelta a mirar y un hombre desde dentro del auto sonreía como libidinoso.
    
    -Hola hermosa ¿cómo estás?
    
    -Hola, dije algo nerviosa, no sabía que responder, así es que mis buenos modales tomaron el mando en ese momento.
    
    -Mi amor, ¿ya para casita?
    
    – Si señor.
    
    – ¿No te gustaría ...
    ... que te lleváramos? Puedes sentarte aquí conmigo –al decirme eso, da un par de palmadas en sus piernas, en una clara seña de sentarme sobre su bulto.
    
    -No gracias, ya estoy por llegar. Respondí amable.
    
    -Y ¿mañana? Si quieres podemos ir por ti a la escuela y luego te pasamos a dejar a tu casa.
    
    -Jijiji no gracias, respondí y sin querer me sonreí coqueta, provocativa, inocente.
    
    – ¿Por qué no mami? Ese cuerpecito ya deberías de sacarlo a pasear y divertirte.
    
    En ese momento llegamos a la entrada del área residencial donde vivo, y me metí despidiéndome con una seña agitando la mano. Los señores siguieron su camino porque no podían entrar conmigo, ya que era una privada exclusiva.
    
    Al llegar a casa, subí rápido a mi cuarto y rápidamente me tumbe en mi cama totalmente excitada, por lo que acababa de vivir, me subí la falda y me quite los calzones, entonces empecé a acariciarme bien cachondo.
    
    Como siempre, mi imaginación voló. Me imaginaba a aquel hombre acariciándome las nalgas en plena calle. Eso me empezó a poner excitada. Veía que aquel hombre estaba en mi cuarto desnudo y yo chupándosela. En otros momentos pensaba que estaba con él y sus amigos acostados en mi cama. Pero la imagen que más dominaba era la de mi padrastro metiéndomela de a perrito.
    
    Tuve un orgasmo descomunal que me dejo dormida inmediatamente.
    
    Al otro día, martes, a la salida del cole, escuche la voz del señor del día anterior, enseguida me emocione todita, recordando la metida me mano y el ...
«1234»