1. Economista y prosti: Segunda inauguración (1)


    Fecha: 30/06/2026, Categorías: Confesiones Autor: Dessert3, Fuente: CuentoRelatos

    ... mil. —Dieciséis mil.
    
    En la pantalla aparecía yo vistiéndome para bajar a buscar al ganador.
    
    —Catorce mil. —Doce mil. —Diez mil. ¿Nadie se decide? ¿Vieron cuan bella es?
    
    —Nueve mil. —Ocho mil quinientos. Según Sam, se notaba ahora tensión en varios interesados.
    
    —Ocho mil. —Siete mil quinientos. Parece ser que se miraban unos a otros, tratando de adivinar intenciones, y repartían las miradas con el televisor, donde yo acomodaba mis tetas por encima de un corset underbust.
    
    —Siete mil. —Seis mil quinientos. Y más movimientos.
    
    —Seis mil. —Cinco mil quinientos. —Cinco mil. —Cuatro mil quinientos y en ese momento, una mano que se alza, decidida.
    
    Mi nuevo macho. Era uno de los recomendados de Sam, el de su grupo de póker.
    
    Bajé la escalera. Los mismos tacos altísimos, tanga hilo blanca, con el hilo desaparecido en la raya del culo, y corsé underbust (los que dejan las tetas al descubierto), bordado con hilos dorados formando dos flores al frente. Por detrás el tradicional acordonado de corset, pero decorativo. En el frente, doce ganchos que son el cierre real.
    
    Tom me señaló al ganador, me cerqué, lo besé en la boca, y como agradecimiento, besé en la mejilla a los otros participantes, que tenían mis tetas casi rozándolos.
    
    Mientras yo permanecí de pie, luciéndome (eso creo ja ja) frente a todos, Tommy dijo:
    
    Amigos, les agradecemos muchísimo su participación y el fervor con que han admirado a Sofía.
    
    Ahora debo hacerles algunas preguntas… (y todos ...
    ... seguían mirándome, mientras yo mordía mi labio inferior en ese gesto tan de 50 shadows).
    
    —Más allá de nuestro afortunado ganador; ¿alguien desea hacer una oferta razonable?
    
    —Yo, dijo el recomendado de Carlos. Ofrezco tres mil quinientos, que no dejan de ser muy razonables en el Uruguay de hoy.
    
    Y allí intervine yo.
    
    —Querido, soy economista, no ignoro las realidades y podría adaptarme a esas realidades. Pero tenemos un problema. Quien me ha ganado ha ofrecido cuatro mil quinientos, y sería injusto que me entregara eso y tú u otro me entregaran tres mil quinientos. Creo que has obtenido un sí para tu oferta y una rebaja a tres mil quinientos para la oferta ganadora. Es lo justo.
    
    Hubo un largo aplauso espontáneo, y el ganador se levantó a besarme y agradecerme, ¡le había rebajado mil dólares! (pero había ganado otro cliente más).
    
    —Tommy intervino nuevamente dirigiéndose al amigo de Carlos: ya hablaremos para concretar lo suyo. Y dirigiéndose al ganador, a quien llamaré, recuérdenlo, Sebastián o Seba. Y díganos, Seba, ¿cuál es su idea? ¿Ahora? ¿ En otro momento? ¿Está dispuesto a que lo veamos en la pantalla con la garantía de no obtener imágenes con nuestros celulares?
    
    —Amigos, vine, vinimos, aquí por algo… no puedo ni quiero postergar mis tres horas de placer. Y no quiero ser egoísta, así que permitiré que nos pongan en pantalla en ciertos momentos. ¡Y algo más!
    
    —¿Qué cosa? Preguntó Tommy.
    
    Si podemos utilizar el dormitorio de planta baja, todos estarán a ...
«12...5678»