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La mamá de mi novia
Fecha: 05/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: NY City, Fuente: CuentoRelatos
... cuello… ella aceleraba la respiración… y decía “así ay así qué rico besas” por lo que me aventuré y como traía el camisón como ya les dije, me aventé a besarle un seno de la misma forma que besaba su cuello… —Aaaah, qué rico me estoy agitando demasiado Javier —no se preocupe señora, no la voy a defraudar —aahh siiiii… bésalo… chúpalo.. aaahhh qué rico se siente… —¿qué siente señora? —como descargas eléctricas que van directas a mi vagina —¡qué rico señora! ¿Me dejaría tocar sus caderas? —Sí pero no me dejes de besar… La puse boca abajo y poco a poco iba levantando su camisón… por fin iba a ver esas caderas que tanto me excitaban, las culpables de correrme a cada rato con su hija, pero pensando en esas caderas… Lo levanté, miré sus pantorrillas… sus muslos… ¡aaaah! ¡Sus caderas! Y se veía claramente sus labios vaginales entre esos suculentos muslos… decidí hacer esto más lento, por lo que me enfoqué a su cuello, a su espalda… qué piel tan suave tenía… Iba bajando, acariciándole la espalda con la puntita de mi lengua… cuando llegué debajo de las nalgas, pensé en dar una buena lamida a sus labios… ¡de verdad que estaban hinchaditos! ¡Qué ricura! Opté por separarle las piernas con mis piernas, por lo que ella volteó con una mirada un tanto sorprendida, pero se dejó hacer… miré su vagina por unos cuantos segundos… una vagina riquísima pensando “Me voy a comer tu primera casa Andrea”. Di una rápida pasada de lengua en sus labios por lo que ...
... ella: “Aahh… ya no me acordaba lo bien que se siente… sí, sí, sigue así ¡ay! ¡Ay! ¡Así! Ella se volteó, con las piernas bien abiertas y me dijo “¿no te da asco?” —¡para naaada! por lo que me dijo “¡cómetela!”. Yo no tardé ni un segundo, por lo que ella ya se arqueaba y pegaba su pubis a mi cara… “Sigue, sigue, sigue… J-j-avier…”, —¿mande? —hazte a un lado porque suelto mucho fluido. Mi repuesta fue pegarme más a su vagina y darle un masaje directo a su clítoris, por lo que ella me dijo “¡qué morbo me da!” estuve lamiendo unos 10 segundos más hasta que ella me dijo “ay… ay… ahí viene ¡ahí viene! ¡Javier!… ¡aaaah! cuando se quedó inmóvil tirada sobre la cama… Yo ya quería sentir ese cuerpecito debajo, o enfrente o arriba ¡o como fuera de mí! Simplemente le levanté los muslos, la puse a la orilla de la cama y me dispuse a meterle el pene hasta donde llegara… nunca voy a olvidarlo… mis brazos llenos de sus muslos… mis manos pellizcándole los pezones mi pene dentro de ella, mis huevos golpeando sus carnes… ¡qué delicia! Así estuvimos como hasta las 11 de la noche… ya exhaustos nuestra última corrida —la 6ª creo— Optamos por sólo masturbarnos hasta llegar al último orgasmo… a ella ya le dolía un poco la vagina tanto como a mí el pene… Fue un orgasmo delicioso y doloroso… Nos abrazamos…. —Ya me voy es tarde —bueno cierras la puerta ¿si? —¡claro! Nos dimos el ultimo beso, se despidió de beso también de mi pene, y cuando ya estaba vestido y a punto de salir de su ...