-
Promoción del 93. Capítulo 31
Fecha: 05/07/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: MujerQueDesea, Fuente: TodoRelatos
Hubo un tiempo en que Isabel creyó que Héctor era la persona más brillante que había conocido. Fue en el último curso del instituto. Félix la miraba desde una esquina del aula, con su aire tímido y ese cuaderno siempre entreabierto donde escribía cosas que nunca decía. Pero era a Héctor a quien todos escuchaban. Alto, seguro, con esa sonrisa algo soberbia, y la capacidad de hacer que cualquiera quisiera estar cerca de él. También ella. No supo muy bien cómo empezó, si fue por las bromas compartidas, las miradas cruzadas en clase de Filosofía o simplemente porque alguien como Héctor tenía la costumbre de obtener lo que deseaba. Para Isabel, Héctor fue su primera gran afirmación. Una especie de premio inesperado en una etapa donde, aunque destacaba en casi todo, nunca se había sentido la protagonista de nada. Su relación fue intensa desde el principio. Se entendían sin hablar demasiado. Él tenía ese modo de arrastrarla a su mundo, lleno de certezas, de futuros prometedores, de nombres importantes. Durante la universidad, la historia continuó. Isabel estudiaba Filología; Héctor, Ingeniería Civil. Él se movía con soltura en un ambiente lleno de contactos, profesores que le admiraban, compañeros que le seguían. Ella, por contraste, se centraba en sus estudios, en la literatura, en sus prácticas como becaria. Se volvieron una pareja conocida en los círculos de antiguos alumnos: guapos, talentosos, ambiciosos. Pero algo empezó a quebrarse en la rutina de la adultez ...
... joven. Héctor se fue a trabajar a Madrid, después a Bruselas. Isabel se quedó en Castilla-La Mancha un tiempo más, terminando un máster, colaborando con una editorial. Se escribían, se veían algunos fines de semana, hasta que la distancia dejó de ser física y se volvió emocional. Él siempre tenía algo más importante que hacer. Ella empezó a sospechar que no era la única mujer en su vida. Aun así, cuando Héctor le propuso irse a vivir juntos a Valencia, ella aceptó. Duraron dos años en un apartamento amplio y luminoso, frente a los jardines del Turia. En apariencia, todo iba bien: cenas con amigos, viajes a Lisboa y Estambul, reuniones familiares. Pero Héctor ya no era el mismo. O tal vez sí lo era, y ella recién empezaba a verlo con claridad. La infidelidad no fue una sorpresa. Tampoco el modo en que él la justificó: “Las cosas se enfrían, Isabel. Nos hemos vuelto cómodos. Esto ya no nos ilusiona como antes.” Fue entonces cuando Isabel comprendió que la relación siempre había sido más importante para ella que para él. Que durante años se había esforzado por estar a la altura de un hombre que confundía el amor con la admiración. Después de la ruptura, Isabel se reconstruyó. No fue inmediato. Se marchó un tiempo a Santiago de Compostela, luego a Granada. Publicó un libro de relatos. Dio clases de español para extranjeros. Aprendió a estar sola. Descubrió que podía ser suficiente. A veces, sin embargo, se preguntaba si Héctor recordaba aquellos años como ella. Si había ...